Guardianes de la verdad Opinión
Dayanara Reyes Pujols

Dayanara Reyes Pujols

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Estamos en ese momento del año en el que me detengo a hacer mi revisión de vida. Lo hago dos veces al año, y sin falta, en esta época siempre llega un renacer. Observo mi camino, pero también miro a mi alrededor. Con el tiempo descubres que ya no perteneces a ciertos lugares, que ya no encajas con algunas personas, que ya no eres la misma… ni siquiera la de ayer.

En ese proceso de mirar hacia adentro y hacia afuera, he reflexionado sobre cómo nos victimizamos, nos comparamos, nos bloqueamos con el síndrome del impostor. Y también sobre esas veces en que no nos alegramos por los éxitos ajenos. A veces por comparaciones absurdas, otras por egoísmo disfrazado de indiferencia.

Hay que alegrarse por lo bueno que le sucede a los demás. No atraigas energía negativa. Resuelve. Ayuda, pero no cargues con vidas ajenas; hacerlo retrasa su crecimiento. Cada quien es dueño de sus decisiones y sus consecuencias.

Crear una red de apoyo es clave. El trabajo en equipo lleva más lejos que cualquier esfuerzo solitario. Si alguien ya no vibra con tus planes y tu forma de actuar, no es rechazo: es señal de que estás evolucionando.

Cuando te dicen “vive la vida intensamente”, suena a fiesta. Para mí, es vivir con plenitud, siguiendo tus aspiraciones y cuidando tu tiempo. Que nadie acomode tu agenda ni decida lo que quieres vivir.

Tómate ese necesario café contigo misma. El ruido afuera está bien, pero prolongarlo para no escucharte es una irresponsabilidad que retrasa tu crecimiento… y a veces afecta también a quienes te rodean.

Nos disfrazamos para encajar o lograr metas —incluso en nombre de la sororidad—. Decimos que nos apoyamos entre mujeres, pero no siempre es así. Fingimos sonrisas o roles que no son nuestros, y esa máscara puede ser más pesada que liberadora. La verdadera sororidad nace del reconocimiento mutuo, sin máscaras.

En una entrevista que realicé, una mujer me confesó: “La escritura terapéutica salvó mi vida.” Esa frase me marcó, porque también he experimentado el poder de llevar un diario. No solo ordena las ideas: estudios demuestran que este hábito puede mejorar la claridad emocional en un 20–30 %, y que más del 70 % de quienes lo practican se sienten más equilibrados emocionalmente. Lo suscribo. Escribir es un espejo que no miente.

Pon límites —sí, es sano— y si estás criando, enséñales a tus hijos a ponerlos también. No se nos educa para eso, y es una de las herramientas más poderosas. Muchos opinan sobre tu camino, pero cuando llega la hora… pocos están contigo.

Construye y deja un legado. Vive de tal forma que hasta tus tataranietos quieran seguir tu esencia. Trascender no es solo ser recordada: es que tu esencia siga inspirando generaciones.

Maya Angelou dijo: “Nunca aprenderás más sobre un camino que cuando decides caminarlo sola.” Y sí, caminar sola —aunque asuste— te revela quién eres y qué quieres. Oprah Winfrey lo resume así: “El mayor descubrimiento de todos es que una persona puede cambiar su futuro simplemente cambiando su actitud.” Coincido. Cada revisión de vida que hago me demuestra que no se trata de cambiar de escenario, sino de cambiar de enfoque.

Reflexionar no es un lujo, es una inversión. Apenas el 20 % de las personas lo hacen de forma regular, pero quienes lo practican experimentan hasta un 30 % más de autoconciencia, mayor satisfacción personal y mejores relaciones. Incluso dedicar solo 10 minutos diarios a pensar en lo vivido —sin juicio— mejora la memoria, la concentración y la salud emocional.

La vida se va. Vivirla intensamente no es gastar energía en todas las fiestas posibles, sino hacerlo según tus propias reglas, en plenitud, y con la certeza de que tu legado seguirá hablando por ti mucho después de que no estés.

Te regalo mis aprendizajes #SinFiltro

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Dayanara Reyes Pujols

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