Que se dice
Silencio autoimpuesto

Nicolás Maduro llegó esposado a la ciudad de Nueva York.
Hasta ayer, cuando escribí esta columna, ninguno de los principales partidos, léase PRM, Fuerza del Pueblo y PLD, había fijado una posición sobre la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, donde sus tropas apresaron a Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Y aunque ese silencio llama la atención en una partidocracia verborreica, ligera y superficial cuando tiene que opinar sobre cualquier tema, lo cierto es que no sorprende a pesar de que nadie se atreve a discutir que la “captura” de Maduro ha sido un grosero atropello al derecho internacional. No es muy difícil adivinar las razones de ese silencio autoimpuesto, mas fácil de entender en el PRM ya que el gobierno se comprometió de manera indirecta, cuando cedió nuestro territorio para instalar bases militares, con las consecuencias del despliegue guerrerista de Estados Unidos en el Caribe aunque los aviones que atacaron Venezuela no salieran de esas bases.
A lo que hay que agregar que para los fines prácticos, que son los que cuentan, el partido oficial no existe pues su dirigencia no se reúne, no participa del debate de los temas nacionales ni fija posición sobre nada, sea para bien o para mal de su propio gobierno. En el PLD, cuyos gobiernos fueron grandes beneficiarios de la generosidad petrolera del chavismo, se justifica menos esa falta de solidaridad con el antiguo benefactor, que para expresarse tendría que criticar las acciones de Donald Trump, que como todo megalómano reacciona mal a las críticas. De Leonel Fernández, quien fue invitado a observar las elecciones del 2024 que el chavismo se robó descaradamente, podría decirse lo mismo, pero como mandó a decir con su equipo de prensa que hablaría sobre el tema lo dejo hasta ahí. Pero confieso que me hubiera gustado saber de qué manera logrará, auxiliado de sus conocidas dotes de buen conceptualizador, quedar bien con Dios y con el Diablo, que es la mejor manera de salirse por la tangente sin sufrir las consecuencias de desairar a ninguno de los actores involucrados.