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#SinFiltro: El hambre y la violencia son la verdadera crisis educativa, no la IA

Dayanara Reyes Pujols

Dayanara Reyes Pujols

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El ruido es ensordecedor. Portadas, debates, congresos: la Inteligencia Artificial (IA) ha monopolizado la conversación educativa dominicana. Se discute si reemplazará al maestro, si aniquilará el pensamiento crítico y si el currículo está o no a la altura de ChatGPT.

Esta semana, hablando #SinFiltro con el experto en tecnología Chris Corcino, en mi podcast #MásAlláDelTitular la verdad me golpeó en la cara: nos estamos enfocando en el enemigo equivocado.

La IA no es la crisis, es la distracción. Nuestro verdadero problema no tiene que ver con algoritmos, sino con humanidad.

“El problema de los estudiantes de los barrios no es la inteligencia artificial. El problema es que tal vez viven en sitios donde hay gangas, donde hay violencia, o tal vez tienen malnutrición. El enfocarse en la tecnología para problemas que son básicamente humanos, es simplemente distraer el enfoque del problema.”

Esta cruda observación de Corcino es una bofetada a la superficialidad de nuestro debate público. Si un niño llega al aula con hambre o traumatizado por la violencia de su entorno, no hay tableta ni software que pueda solucionar el problema base. La tecnología, en este contexto, se convierte en una cortina de humo que nos permite evadir la responsabilidad primaria: atender la miseria y el abandono social.

La IA humaniza, si el maestro lo permite
Existe un miedo generalizado a que la tecnología nos desplace. Corcino lo desmonta con una analogía brutalmente sencilla: la calculadora no reemplazó al contable, pero el contable que usó la calculadora reemplazó al que no lo hizo.

La IA no viene a quitarnos el trabajo; viene a cambiarlo. Aquel docente que se niegue a usarla, será sustituido por el colega que la integre en su metodología. La tecnología, entonces, no viene a deshumanizar; más bien, a humanizar la educación. Si la IA se encarga de las tareas administrativas y la corrección de datos, el maestro puede regresar a su propósito esencial: la mentoría, el apoyo a la salud mental y el desarrollo emocional del estudiante, que es donde verdaderamente la tecnología es inútil.

Pero ¿cómo le pedimos a un maestro que sea psicólogo, guía y tecnólogo si no le hemos dado el apoyo necesario?

Nuestros profesores, con frecuencia, son héroes olvidados en la primera línea de batalla social. Sin embargo, les pedimos que preparen a los jóvenes para un mercado laboral que ellos mismos no han vivido. “Si uno va al Pico Duarte, uno va con un guía que ha ido a la cima. El sistema educativo tiene profesores que nunca han trabajado en el sistema laboral de ahora y le estamos pidiendo que preparen a los muchachos para ese sistema”, reflexiona Corcino.

La crisis es estructural: es la desconexión entre el currículo, el mercado laboral y la realidad social del país. La clave no es la infraestructura (que también es necesaria), es la mentalidad y la formación continuada.

Necesitamos integrar a los profesionales de la tecnología y a los líderes empresariales en el diseño educativo, no para que den órdenes desde lejos, es para que sean los «guías» que enseñen el camino, como el mismo Corcino hace con su fundación Cincinatus.

El golpe de la inclusión
El punto más punzante de la entrevista fue su llamado a la inclusión real. Corcino, abiertamente dentro del espectro autista, señaló que, en tecnología, las personas en el espectro tienen una ventaja sobre el neurotípico, son quienes han creado Silicon Valley, quienes ven patrones y soluciones que otros no ven.

«Si nosotros queremos crecer como país en la parte de inclusividad yo siento que debe dársele oportunidades a esas personas que son autistas… porque ellos son los que pueden ver más allá de lo que cualquier neurotípico puede ver.»

Sin embargo, en República Dominicana, pareciera que solo los «charlatanes» que saben hablar bonito son puestos a dirigir la tecnología. Es una crítica directa a los líderes que, a su entender, solo saben hacer bulto, mientras el talento genuino se queda fuera por no encajar en el molde social de la «sociabilización» y la política.

Volvamos al Ser Humano
La tecnología es imparable; es irrelevante si la prohibimos. Nuestros hijos la usarán. La pregunta ya no es si adoptarla, es qué tan ancha queremos que sea la brecha.

La IA nos da la oportunidad de quitarnos de encima lo mecánico y enfocarnos en lo que ninguna máquina podrá hacer: la empatía, la resiliencia y el pensamiento crítico profundo.

La próxima vez que escuchemos un titular alarmante sobre la IA, recordemos la verdad sin filtro: nuestro enfoque debe volver a lo fundamental. Arreglemos la malnutrición, combatamos la violencia, y demos apoyo real a los profesores. Solo así, con el ser humano fortalecido, podremos usar la tecnología como el increíble acelerador de potencial que realmente es.

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Dayanara Reyes Pujols

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