Estados Unidos
Los tres golpes
El primer golpe lo dio Washington contra Caracas, una operación quirúrgica que dejó igual al régimen de Nicolás Maduro, pero simplemente sin Maduro.
Retrato
El primer golpe lo dio Washington contra Caracas, una operación quirúrgica que dejó igual al régimen de Nicolás Maduro, pero simplemente sin Maduro. Es muy parecida a la decisión del gobierno de Kennedy con motivo de la desaparición de Trujillo, cuando apoyó a Ramfis y Balaguer, en vez de a la Unión Cívica Nacional y el Movimiento 14 de Junio. Dentro de sus objetivos imperialistas, a la “deuxieme siecle”, estuvo el tomar el control del petróleo venezolano, sin enfatizar la liberación de presos políticos y, por supuesto, sin hablar de un programa de elecciones. Eso sí, se exige la eliminación de la presencia rusa, china e iraní en sectores claves.
El segundo golpe luce que será contra Irán y, al igual que como ocurrió en el caso venezolano, se están trasladando portaviones y aviones a esa región, al tiempo que Irán anuncia el posible bloqueo del estrecho de Ormuz, lo que aumentaría el precio internacional del petróleo.
El tercer golpe que se está implementando es contra La Habana con el bloqueo al acceso al petróleo, lo que está creando un nuevo “período especial”, como el que surgió al desaparecer la Unión Soviética, excepto que hoy día la economía cubana está mucho más limitada que cuando se inició ese “período” y, además, ahora está ausente la figura hipnotizante de Fidel Castro. ¿Podrán los cubanos resistir vivir en un país “apagado” sin que surjan protestas populares y que tomen las yolas en grandes cantidades para tratar de llegar a la Florida?
¿Qué exigirá Washington en unas negociaciones que ya han comenzado? Posiblemente la eliminación de la presencia rusa y china en la captación de transmisiones radiales y celulares en general, para así evitar la operación de centros de espionaje contra Estados Unidos. Igualmente, Washington exigirá la eliminación de la inversión rusa y china en sectores estratégicos, como los puertos.
La “mordida” imperialista en este caso estaría en por lo menos el reconocimiento de los fondos adeudados a empresas norteamericanas y a ciudadanos cubanos (posiblemente bisnietos) por las expropiaciones efectuadas hace unos largos 65 años.
El exigir la adopción de un sistema capitalista probablemente requeriría una invasión militar norteamericana, con muchos muertos de ambos lados, dada la resistencia militar y de parte del pueblo cubano, por lo que tal vez la mejor solución es que Cuba adopte el modelo vietnamita, es decir, un control político por parte de un partido comunista monopolista, pero con la libre actuación en todos los sectores de la economía por parte de la empresa privada, cubana y extranjera.
Ese modelo también se practica en China, pero en el caso cubano tal vez exigiría que se suelte a los numerosos presos políticos. Bajo este esquema los cubanos mantendrían sus beneficios de la revolución en las áreas de educación, salud y justicia social, pero sus salarios y remuneraciones en general aumentarían debido a que la economía la manejaría esencialmente el sector privado, a través de inversiones que, siendo optimistas, incluirían a la diáspora.
Eso sí, bajo ese modelo tipo Vietnam, la República Dominicana tendría que enfrentar una fuerte competencia cubana en el área del turismo y las zonas francas. Ya Cuba previo a la revolución se beneficiaba de mucho turismo, y hoy día con sus abundantes ingenieros podría competir ventajosamente en la producción de placas de circuitos
¿Cuál será la actitud de Rusia, la protectora de Cuba, ante este bloqueo norteamericano? Conocedor de que Trump es el autor del libro “El arte del trato”, quién sabe si Putin busque un acuerdo con Trump por medio del cual los rusos dejarán de proteger a Cuba, al tiempo que Estados Unidos cede en la definición de quién será el dueño de las áreas fronterizas de Ucrania. Para los Estados Unidos los países del Caribe siempre han sido su “barriga blanda”, y sacar a China y Rusia del área es parte de su actual política, que es una nueva versión de la Doctrina Monroe de finales del siglo XIX.
Como la mayoría de mis lectores probablemente nacieron después de finalizada la Era de Trujillo, les explico que el título del artículo “Los tres golpes” hace referencia al nostálgico recuerdo que mantenemos los que sí la vivimos, sobre la necesidad de siempre llevar consigo tres documentos básicos: la cédula de identidad, la membresía en el Partido Dominicano (“La Palmita”) y, para los hombres de más de 16 años, la evidencia del cumplimiento del servicio militar obligatorio. Hoy día tenemos que pagar para hacer ejercicios en un gimnasio, pero gracias al “Benefactor”, los hombres jóvenes teníamos que marchar durante dos horas diarias, pero, eso sí, sin aprender a tirar con un rifle, pues eso podría haber puesto nervioso al régimen.