Guardianes de la verdad Opinión

Rumbo a los 11 millones de visitantes

El turismo dominicano en su mejor momento

Hoy, República Dominicana celebra. Y con razón. Pero el verdadero desafío será convertir estos récords en desarrollo sostenible

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República Dominicana está a las puertas de un nuevo hito histórico: cerrar el año con casi 11 millones de visitantes. Con 10,284,251 llegadas entre enero y noviembre, el país no solo reafirma su liderazgo turístico en el Caribe, sino que consolida un modelo económico donde el turismo se convierte en motor directo del bienestar nacional.

Los números presentados por el ministro David Collado no son simples estadísticas. Reflejan un fenómeno económico y social. Un crecimiento de 52 % respecto a 2019 —año prepandemia—, 13 % sobre 2023 y 3.1 % en comparación con 2024, evidencia una industria robusta, resiliente y en expansión constante.

Por vía aérea, llegaron 7.88 millones de visitantes, mientras que los cruceristas alcanzaron 2.39 millones, un salto de 153 % sobre 2019. El puerto dominicano ya no es solo una escala; es un destino por derecho propio. Y noviembre, con más de un millón de visitantes en un solo mes, confirma el ritmo ascendente.

Este impulso no ocurre en el vacío. Estados Unidos y Canadá mantienen su hegemonía como mercados emisores, pero el crecimiento de Colombia, Argentina, México y Alemania muestra una diversificación estratégica. Punta Cana continúa dominando con el 62 % de las llegadas, pero Las Américas, Cibao y Puerto Plata sostienen una red que distribuye beneficios a distintas regiones.

Más allá del festejo, estos datos abren una reflexión necesaria. El turismo ha demostrado ser el pilar más firme de la economía dominicana. Cada visitante que pisa el país moviliza empleos, dinamiza la inversión privada y multiplica oportunidades en sectores que muchas veces no se asocian directamente al turismo: agropecuaria, transporte, construcción, cultura, tecnología y servicios comunitarios.

Sin embargo, acercarnos a los 11 millones plantea nuevos retos. La masificación turística exige planificar con visión de sostenibilidad: proteger recursos naturales, ordenar el crecimiento urbano en zonas costeras, fortalecer la seguridad, modernizar aeropuertos y puertos, y promover una oferta cultural y ecológica que mantenga al país competitivo ante un mercado global cada vez más exigente.

El mérito de este crecimiento no radica solo en el número, sino en haberlo logrado en un contexto internacional incierto, con conflictos, presiones económicas y una industria global en transformación. Como dijo Collado, "ha sido una proeza". Y lo es.

Pero la proeza debe ir acompañada de estrategia. Si el crecimiento continúa sin una estructura clara de manejo del territorio, diversificación de productos turísticos y fortalecimiento comunitario, el éxito puede convertirse en presión.

Hoy, República Dominicana celebra. Y con razón. Pero el verdadero desafío será convertir estos récords en desarrollo sostenible, en calidad de vida, en un turismo que beneficie a todos. Porque la cifra, aunque histórica, es solo el inicio de una conversación mayor: cómo convertir 11 millones de visitantes en 11 millones de oportunidades.

Sobre el autor
Cristian Mota

Cristian Mota

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