Vivir como si jamás se fuera llegar a viej@

Marien Aristy Capitán
Van por la vida como si la lozanía fuera eterna. Vestidos con la arrogancia que les da la juventud ofenden a los mayores y los tratan con desdén porque entienden que están de más y que pasó su momento: creen que la modernidad es lo vital y que quienes “no están al día” deben guardarse en casa para siempre.
Los chicos de hoy olvidan que nosotros, sus antecesores, también fuimos jóvenes, modernos y pensamos, erróneamente, en que era una buena idea desplazar a los viejos que “no sabían de qué iba el mundo”. Esos viejos, sin embargo, nos demostraron con su hacer que nos equivocábamos.
El tiempo pasa, las generaciones cambian y los círculos, inexorablemente, se repiten. Hoy somos los viejos y recordamos con tristeza que, a diferencia de los jóvenes de hoy, nosotros difícilmente maltratábamos a los mayores: nuestros padres nos educaron en el respeto, la consideración y la admiración hacia quienes nos mostraron el camino a seguir.
Puedes leer: Senasa y las preguntas por responder
Cuesta ver la desconsideración con la que muchos jóvenes nos tratan, creyendo que se las saben todas y caminando por la vida como si volaran asidos a su ego. Ojalá que algún día ese globo de vanidad no se les piche con un alfiler de realidad porque la caída será muy estrepitosa. Quienes nos levantamos lo sabemos bien.