QUÉ SE DICE: Oposición sí, pero no tanta

Claudio Acosta

Es una lástima que hubiera que esperar a que el expresidente Leonel Fernández y sus seguidores salieran peleados del PLD para que al fin podamos sentir  la presencia de la oposición  en el Congreso  Nacional, ejerciendo el contrapeso que manda el librito para  que las democracias representativas realmente funcionen. Pero sea por la falta de costumbre  o porque los diputados renunciantes del PLD han asumido esa oposición como un desquite contra el Gobierno y el partido  que acaban de abandonar, existe el temor de que el apandillamiento contra toda iniciativa que provenga del Poder Ejecutivo resulte contraproducente para los intereses del país y la buena  marcha, así sea a tropezones,  de nuestra democracia. Pasar, de un día para otro, de  sello gomígrafo endosando proyectos de ley y préstamos sin molestarse en leerlos, como ocurría hasta hace poco,  a un Congreso irracionalmente obstruccionista no constituye ningún avance sino todo lo contrario, pues ese poder del Estado se convertiría   así en rehén de la feroz confrontación entre peledeístas  y expeleístas que antes de la crisis divisionista,  y todos a una, aprobaron  los préstamos que han endeudado  este país por dos generaciones. ¿Debemos creer en el “arrepentimiento” y la sinceridad de  esos diputados cuando expresan su preocupación por los gastos excesivos   del Gobierno para justificar su  boicot al Presupuesto Complementario? ¿No son los diputados que hoy se oponen al préstamo  del BID de US$90 millones dólares para la segunda etapa del proyecto de revitalización de la Ciudad Colonial los mismos que aprobaron los US$30 millones de la primera etapa? ¿Por qué antes era bueno para nuestra  principal industria y ahora es malo ese financiamiento? Es evidente el oportunismo y, también, las ganas de joder del leonelismo insurrecto, dispuesto  a todo con tal de hacer fracasar al Gobierno del  que formó parte  hasta hace tan solo unos  días.