Oposición siria acusa al régimen de “una matanza” cerca de Damasco

DAMASCO. AFP. La oposición siria acusó hoy al régimen del presidente Bashar al Assad de haber cometido “una matanza” tras el hallazgo de cientos de cadáveres en una pequeña ciudad cercana a Damasco donde el ejército lanzó el martes una operación.  

En el ámbito político, el vicepresidente Faruk al Shara, objeto de intensas especulaciones después de que la oposición mencionara el 18 de agosto una presunta tentativa de deserción, hizo este domingo su primera aparición pública en más de un mes, constató la AFP.  

En Daraya, una localidad de 200.000 habitantes ubicada a siete km al sur de Damasco, fueron hallados al menos 320 cuerpos, informó el domingo el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), indicando que la mayoría de las víctimas murieron durante una operación militar lanzada hace cinco días.  

Los militantes hostiles al régimen de Al Assad difundieron videos en los cuales se ven decenas de cuerpos yaciendo en el suelo de un complejo cercano a una mezquita y denunciaron una “matanza abyecta cometida por los militantes del régimen de Assad”.  

Por su lado, la agencia oficial Sana dijo que las fuerzas armadas “limpiaron” Daraya de los “terroristas mercenarios que cometieron crímenes contra los habitantes de la localidad, los aterrorizaron y destruyeron los bienes públicos y privados”.  

La oposición y las organizaciones de defensa de derechos humanos ya acusaron en varias ocasiones al régimen de Damasco de haber perpetrado masacres en toda Siria, principalmente en Hula (centro) en mayo (108 personas, entre ellos unos cincuenta niños) y Al Kubeir (centro) en junio (55 personas). Damasco ha negado siempre su implicación y acusa a grupos “terroristas armados”.  

Según los rebeldes, el régimen “criminal impuso un bloqueo y cortó los suministros hacia Daraya, y luego bombardeó indiscriminadamente, usando aviones y armas pesadas. Después, grupos criminales llevaron a cabo ejecuciones sumarias, (las víctimas) fueron desmembradas, quemadas”.  

Agosto está considerado el mes más mortífero del conflicto sirio, con más de 4.000 muertos en tres semanas, y además se multiplican los descubrimientos macabros, a menudo de cuerpos de personas víctimas de ejecuciones sumarias.  

Sin ir más lejos, el sábado murieron al menos 183 personas en Siria, “al menos 34” de ellas en Daraya, anunció el OSDH, organización basada en Gran Bretaña y que se apoya en una red de militantes y testigos. 

Damasco advierte a Brahimi. Frente a la violencia que no amaina tras más de 17 meses de conflicto, el nuevo mediador de Naciones Unidas y de la Liga Árabe para Siria, Lakhdar Brahimi, declaró sentirse “honrado” pero “asustado” por su misión.  

La prensa oficial siria advirtió a Brahimi que no debe seguir el mismo camino que su predecesor Kofi Annan, al que acusó de haber “cedido a las presiones occidentales y estadounidenses”.  

“Para que la misión de Brahimi sea un éxito y para que el caso Annan no se repita (el mediador) debe pasar por la puerta siria y respetar las reglas aprobadas por Damasco”, indicó el diario gubernamental As Saura.  

El presidente Al Assad recibió el domingo a Alaedín Borujerdi, presidente de la comisión parlamentaria de política exterior de Irán, principal aliado del régimen en la región.  

Mientras tanto, en la capital, dos civiles murieron y siete resultaron heridos el sábado en la noche por tiros de obuses de mortero lanzados contra la céntrica plaza de los Abasidas, según un responsable de los servicios de seguridad.  

Según esta fuente, los rebeldes, calificados de “terroristas” por el régimen, lanzaron desde Jobar, un barrio del este de Damasco, siete obuses contra esta plaza.  

En julio, el ejército regular afirmó haber retomado el control de Damasco, pero desde entonces los combates y bombardeos son cotidianos, principalmente en Jobar y Tadamun (sur).