Oro amarillo y oro negro

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Cuando el Presidente Danilo Medina renegoció el acuerdo con la Barrick en septiembre del 2013 el precio del oro amarillo estaba en US$1,400 la onza (en el 2012 había llegado a US$1,900) pero hoy apenas se cotiza a US$1,100, es decir está ahora un 21% por debajo de su valor cuando la renegociación. El actual precio del oro es el más bajo en cinco años y en lo que va de julio se ha reducido casi un 6%. Las acciones de Barrick se han derrumbado de US$55 en el 2011 a apenas US$7.50 hoy día.

Las implicaciones para nuestro país son muy serias. Primero, en términos presupuestales pues el año pasado el impuesto sobre la renta que pagó Barrick representó una cuarta parte de todo lo pagado por todas las empresas que operan en el país. El presupuesto de este año se basó en un precio del oro mucho más alto que el actual, por lo que esa reducción en la recaudación por el impuesto sobre la renta no se compensará con incrementos en otros ingresos fiscales, por lo que el objetivo recaudatorio total es probable que no se cumpla.

El que entremos en un año electoral, el ya tradicional año del “desguañangue” presupuestal, bajo este escenario es inquietante, pues el gobierno difícilmente reducirá gastos, lo que implicará aun más endeudamiento cuando éste ya ha llegado a niveles preocupantes.

El objetivo declarado del Presidente Medina era terminar su mandato con un presupuesto equilibrado.

El oro negro es el petróleo, cuyo precio en contraste se ha reducido considerablemente. Eso implica un gran ahorro presupuestal que se refleja en menos subsidios a las EDES. Por cierto, el objetivo del presidente Medina de reducir sus pérdidas a un 25% no lo logrará la CDEEE y para nosotros representará el mayor fracaso de la gestión de Medina. ¿A qué está dedicando Medina ese gran ahorro? ¿A obras públicas, educación y salud? Lamentablemente no. Lo está utilizando para amamantar a Catalina la Grande, no a la antigua emperadora rusa, sino a las plantas de carbón en construcción.

No sólo se otorgó su contrato a un precio superior a los estándares internacionales para ese tipo de plantas, sino que todo indica, dado los niveles de desembolsos ya efectuados y el grado de avance en la obra, que saldrán aún más costosas. Además, el plan de financiamiento original contemplaba capital privado, pero ante su alto costo, ese sector se ha desinteresado, por lo que será una planta totalmente estatal, un nuevo CEA y tendrá empleados en exceso como lo tienen actualmente la CDEEE y las EDES. Los veedores nombrados por la CDEEE para supervisar la licitación para el contrato de la administración de esas plantas son empleados de la CDEEE, no independientes, lo que no augura cosa buena.

El gobierno de Leonel Fernández dejó lista una licitación para plantas de carbón privadas, la cual fue bloqueada por la administración de Danilo Medina. Si se hubiese seguido ese proyecto, al proveer los recursos el sector privado, hoy habría mucho más plata para salud, por ejemplo, y no para amamantar a Catalina la Grande.

Segundo, está el efecto sobre nuestra balanza de pagos.

El menor precio del oro amarillo la debilita pero el menor precio del oro negro la fortalece. El efecto neto es aun positivo, pero no tan positivo si el primero se hubiese mantenido alto y el segundo, como ha ocurrido, dio su bajón. Dios nos ampare si el primero baja y el segundo sube.