Otro destape en la PN

Lo que mas temía la jefatura de la Policía Nacional  a raíz del destape del raso Daurin Muñoz, quien subió a las redes sociales un video quejándose del “sueldo cebolla” que cobra cada mes, era que el  acto de indisciplina que constituye airear asuntos internos de la institución encontrara imitadores,  precisamente lo que  acaba de ocurrir, con el agravante de que en esta ocasión se trata de un coronel que acusa  a un general de acosarlo y utilizar sus influencias para forzar su retiro. En una conferencia de prensa en la que se hizo acompañar de representantes de organizaciones de derechos humanos, el coronel Radhamés  Santos Aquino denunció que el general Alberto Then, actual jefe de la Dirección Regional Cibao Central, lo persigue  desde el 2006, y todo porque se habría enterado de que Santos celebró con una fiesta cuando  fue dejado sin funciones. La denuncia  contra un oficial superior es señalada como una grave falta  a la disciplina y las normas que rigen la Policía, pero el coronel Santos Aquino se definió en esa rueda de prensa como un hombre desesperado y acosado, lo que si bien no justifica su indisciplina o insubordinación frente a sus superiores, por lo menos la explica a los ojos de la opinión pública. Y como ya alguien (de la propia Policía , desde luego) filtró a los medios, con el evidente propósito de descalificarlo,  que el coronel Santos Aquino se encuentra suspendido porque  ofreció protección a unos narcotraficantes, resulta  difícil establecer desde fuera, y sin suficientes elementos de juicio, cuál es la verdad verdadera. Pero sea cual sea el desenlace  de la denuncia del oficial, a quien ahora se acusa de cometer diez faltas graves, tal vez  deberíamos irnos acostumbrando a la idea de que la Policía  nunca  volverá a ser la misma luego del celebrado destape del raso Daurin Muñoz.