Oye multitud
Duarte y sus aportes a la Patria

CLAUDIA HERNÁNDEZ DE ALBA
Claudiahdez_07@hotmail.com
Duarte escribe una carta a sus familiares desde Curacao, pidiéndoles que entreguen sus bienes a la causa de la Independencia.

En un gesto sin precedentes en la historia del país, el 4 de febrero de 1844, en Curacao, el líder del movimiento independentista Juan Pablo Duarte,  exiliado en esta isla, ha resuelto donar sus bienes y los de su familia a la causa de la independencia. En una carta que enviara a su familia en la ciudad de Santo Domingo, Duarte pide a su madre y hermanos “que ustedes de mancomún conmigo y nuestro hermano Vicente ofrecemos en aras de la Patria lo que a costa de amor y trabajo de nuestro finado padre hemos heredado”.

La solicitud que sabemos constituirá un tremendo golpe de efecto sicológico entre los integrantes del movimiento emancipador, es una última muestra del desprendimiento y del sentido patriótico del que ya es considerado Padre de la Patria por la juventud de Santo Domingo.

Duarte afirma que “independizada la Patria, puedo hacerme cargo del almacén y heredero del ilimitado crédito de mi padre y de sus conocimientos en el ramo de la marina, nuestros negocios mejorarán”.

Como puede verse Duarte tiene una confianza absoluta en el triunfo de su idea de libertad y en la suerte de este país, pues se compromete a realizar todos los esfuerzos para rescatar las propiedades de su difunto padre luego de proclamada la emancipación.

El padre de Duarte, el comerciante Juan José Duarte, falleció el 25 de noviembre de 1843, cuando ya el fundador de La Trinitaria se encontraba exiliado a consecuencia de la persecución desatada en su contra por las autoridades haitianas conocedoras de sus planes de emancipación.

La primera solicitud de ayuda a Duarte para los propósitos independentistas ocurrió a finales de 1843, cuando Francisco del Rosario Sánchez le envió una carta secreta. El texto de la misiva dice así:

Juan Pablo Duarte: con el señor José Ramón Chaves Hernández te escribimos imponiéndote del estado político de la ciudad y de la necesidad que tenemos de que nos proporciones auxilios para el triunfo de nuestra causa; ahora aprovechamos la ocasión del señor Buenaventura Freites para repetirte lo que en otras ocasiones te decíamos, por si no han llegado a tus manos. Después de tu salida todas las circunstancias han sido favorables de modo que solo nos ha faltado combinación para haber dado el golpe. A esta fecha los negocios están en el mismo estado que tú los dejaste, por lo que te pedimos, así sea a costa de una estrella del cielo, los efectos siguientes: 2,000 ó 1,000 ó 500 fusiles, a lo menos; 4,000 cartuchos; dos y medio  o tres quintales de plomo; 500 lanzas o las que puedas conseguir”, recalcándole en la comunicación que “lo esencial es un auxilio, por pequeño que sea”.

Como es sabido, Duarte no pudo obtener los recursos pedidos y el plan de la independencia en ese diciembre fracasó. Quizás este fracaso motiva la decisión  del fundador de La Trinitaria a desprenderse de sus bienes y de los familiares para entregarlos a la causa de la Patria.

Y qué conmovedoras y ejemplares palabras para nosotros en estos días las que expresó Duarte a su madre y hermanos, de despojarse y no arrepentirse.

Dar sus bienes y  mostrarse digno hijo de la Patria. Es un ejemplo a seguir por por todos.