Oye multitud
La necesidad de  tener buenos  amigos

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Claudia Hernández de alba
Claudiahdez_07@hotmail.com 
El hombre, esencialmente forma alianzas o grupos con otros individuos que generalmentese desarrollan desde la época de la niñez, mediante identificaciones con los otros.

La ligazón efectiva, se basa en un dar y recibir, en el reconocimiento, reciprocidad y en aceptar las diferencias.

La colaboración, el intercambio cierran el paso a la agresividad y a la desconfianza entre los amigos.

Podemos decir que un amigo, se constituye en una especie “de refugio” de lugar donde alojar las penurias, los secretos y las confidencias.

El vínculo no se basa en la posesión o exigencia hacia el otro, sino en la libertad y apoyo mutuo.

En ocasiones, cuando se produce distanciamientos, podemos observar que algunos de estos códigos se han quebrantado, por ejemplo, cuando un secreto o “pacto de palabra” ha sido develado, se ha roto esa complicidad y esa confianza depositada en el otro. Así como existe la posibilidad de elegir una amistad y darle inicio, también se le puede dar cierre, un corte cuando aparecen otros intereses en juego, o se ha violado una legalidad, en la que se basaba el vínculo.

La palabra hace de mediadora, limitando la agresión propia y natural de los seres humanos.

Sin interdicción, aparecen la desconfianza, la disputa por la verdad, un ida y vuelta interminable, donde la única salida es recurrir nuevamente a la palabra, poner letra a los hechos y a lo no dicho.

Desde la infancia, se va forjando el camino para entablar relaciones amistosas, primero el pequeño se relaciona con su familia, para iniciar luego su socialización fuera de su hogar, aprendiendo a compartir, a confiar, a establecer lazos afectivos con los niños de su edad y también a aceptar sus diferencias teniendo gran importancia en este momento, el valor que la amistad, como relación afectiva entre pares, tenga en el seno familiar.

A partir de la escolaridad, cuando el niño va afianzando con mayor firmeza su personalidad, le irá otorgando un valor más genuino a la amistad.

En el adulto, el vínculo de amistad está basado en algún rasgo en común entre las personas, pero al mismo tiempo, mantiene mayor separación e independencia con el semejante.

En la época actual podemos preguntarnos, cuál es el valor de la amistad en nuestra época, donde observamos  el tiempo transformado en prisa, restando de esta forma momentos para el encuentro.

Relaciones basadas en la superficialidad e interés, familias donde prima la desunión y el desalojo del sujeto, quedando afuera la solidaridad y cooperación y el esfuerzo necesario para el establecimiento de lazos duraderos.

Aceptar las pequeñas diferencias y otorgar el pleno valor a la libertad, darán sentido a lo que llamamos “amistad”.

¡Dios te bendiga!