Padre soltero
Cuando se es uno en un papel de dos

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POR CLARA SILVESTRE
Aunque la sociedad es más consecuente con la responsabilidad de los hombres respecto a la crianza de los hijos, en el entendido de que ve con mayor normalidad que las madres asuman solas ese papel, ello no significa que ellos no puedan hacerlo, a pesar que el padre, en muchos casos, es educado para ser “suplidor de la familia” y en otros, se crea que estos no deban cumplirlo solos.

El terapista Luis Minaya explica que cuando se habla de crianza se refiere al período comprendido entre 0 y 10 años, y por el hecho de que el niño depende más de la madre (lo que además implica amamantar, y toda esa parte es más maternal que paternal), no quiere decir que un hombre solo no pueda lograrlo.

Aclaró que hay que tener muy presente que los roles no se sustituyen ni cambian, que si es padre, lo sigue siendo, aún la madre no esté, y viceversa, lo único que cambia es que tendrá mayor responsabilidad.

Entiende que el éxito en esta tarea dependerá de que ese padre entienda que su vida cambió y que debe asumir esa responsabilidad, “y así como pudo asumir una gerencia, y eran 8 horas y ahora le dedica 12, porque lo ascendieron, pues es bueno que entienda que aquí también lo ascendieron y esto tiene implicaciones y no podemos actuar como el que hace algo y después no es responsable, puesto que cuando se tiene un hijo se tiene una gran responsabilidad”.

Señaló que evidentemente se encontrará con la dificultad de que ser padre sin la ayuda adecuada, le requerirá de mucha energía y mucho tiempo, y cuando se le quita a los hijos lo que le corresponde se llama abuso, “se debe tener presente que un niño necesita aprender a relacionarse, a jugar, a tirarse en el piso, por eso siempre insisto en el equilibrio, que significa darle lo que le corresponde, y como generalmente no se dispone de todo el tiempo para hacerlo, entonces hay que buscar un equilibrio”.

Destacó que hay que descubrir el gusto de ser padre, y cuando esto se descubre se disfruta mucho más. Dijo que no está de acuerdo en que la crianza lo que requiere es calidad, pues además de esto, necesita cantidad también, y especialmente entre 0 y 10 años cuando se demanda de mucho tiempo (baño, alimentación, cuidado, vacunas, escuela, etc.).  Y por otro lado, hay que ofrecerle afecto, y no debe olvidarse, que esto incluye besos y abrazos; “no hay otra forma más directa y efectiva de hacerlo”.

Enfatizó en el hecho de que un padre o una madre, independientemente de que se quede solo o no en la crianza de sus hijos, debe entender que su vida cambió desde el momento que tuvo hijos, y por ende, su vida no puede continuar igual.

 Sugerencias oportuna

El doctor Luis Minaya recomienda a los padres que tienen la responsabilidad de criar a sus hijos solos, que busquen el equilibrio en su vida para poder cumplir con su papel y que se conviertan en padres transparentes, (no hablen mentiras) y que sepan dar a sus hijos el tiempo que necesitan.

Destacó que si se vuelven a casar, y de hecho eso puede ser conveniente, porque hay un derecho básico que dice que todo individuo tiene derecho a una familia, deben tener claro que esos hijos siempre van a ser suyos y de su madre, y con quien se casen no debe maltratarlos.

El especialista de la conducta dijo que el hombre que se queda solo con sus hijos tiene que saber que está agregando responsabilidad adicional, y que por tanto, tiene que ajustar su vida a esa nueva realidad.

Recordó que no es lo mismo ser padre de 0 a 10 años, de 11 a 18, de 19 hasta que se casen, y desde que se casen hasta que tienen hijos, porque hay padres que se quedan fijos en la primera etapa, y entonces las crisis de éstas se le suman a la segunda y así sucesivamente, y ahí vienen los problemas.

Asimismo, deben tener presente que al niño hay que llevarlo al médico, que hay reuniones en el colegio, y que debe tener todo el conocimiento sobre el curso en que está, la maestra que tiene y sus relaciones con los amigos.

Una situación en la que frecuentemente los padres incurren, dice el especialista, es que le reprochan sobre lo que ellos pasaron: “Yo tuve que caminar 5 kilómetros para ir a la escuela, y mira lo cómodo que estás”, o “yo tenía que trabajar para pagarme mis estudios…” y, sencillamente los hijos no tienen la culpa de esto. Sí quiere hacerles ver que hay que esforzarse y que todo cuesta sacrificio, ésta no es la mejor forma.

Explicó que muchas personas se quedan ancladas muy atrás, y hay que tomar en cuenta que cada individuo es diferente, que las épocas influyen mucho, y que lo que debemos hacer es aprovechar el tiempo en que vivimos.

SER Un modelo para sus hijos

Clave para educar en valores

Se entiende que los padres deben ser el modelo ideal para sus hijos, pero ¿cuántos entienden la gran tarea que esto implica? ¿Qué tanto se piensa en ellos, y ¿por qué se cree que los padres pueden ser el mejor ejemplo?

Aunque existe una cantidad enorme de predicadores de buenos valores, agarrados de asuntos tan profundos como la bondad y el amor, la verdad es que “del dicho al hecho hay mucho trecho”, y muchos padres se dejan arropar del trajín de estos tiempos, y olvidan algo tan importante, como educar para criar futuros hombres con valores y principios definidos.

El terapista Luis Minaya entiende que los padres deben ser ese modelo para sus hijos, y es aquí donde tendrán la oportunidad de modelarlos para que sean hombres y mujeres completos, que tendrán mucho de mamá y mucho de papá, sin embargo, muchos padres no ven que, sencillamente, si ellos se conducen mal, es lo que aprenderán para su vida adulta.

“Un padre que se pasa en un semáforo en rojo, que sabe que debe hacer fila y no la hace, que cuando se le pide colaboración no colabora, que no paga y cuando le van a cobrar hace un escándalo, y el hijo viendo todo, y entonces cuál es el modelo. El papá que se lleva al hijo a beber con él, y cuál es el modelo”, dijo.

Explicó que necesariamente hay que tener un modelo, porque si no, de dónde se aprende.

Ahora bien –expresó– hay que tener muy presente que los hijos tomarán un modelo, y esto lo hacen al libre albedrío, dependiendo de las circunstancias que les rodee, “es que tiene que ser así, el niño o niña necesariamente se va a identificar con alguien, y aunque, por ejemplo, el varón tiende a identificarse con el padre, y éste no está o es muy débil, podría identificarse con la madre.

“Y si los modelos son malos, que se puede esperar, es lo que se descubre cuando trabajamos terapias, vemos que las situaciones se repiten a través de generaciones, naturalmente ese modelo es inconsciente, y si no se descubre se seguirá haciendo, incluso sin darse cuenta que no está bien”.

Minaya insistió en el hecho de que se debe tener la obligación de mejorar todo aquello que pasó anteriormente, tratando de mejorar como individuos, ya que el ser humano es un ser en desarrollo, y es muy frecuente que las personas no se apuren por lograr esa mejoría.

Aseguró que todo lo planteado es necesario, porque los padres, que también deben ser amigos de sus hijos, tienen una serie de funciones que asumir para satisfacer eso de una manera sana, basados en un modelo de relación en la casa, porque en definitiva, el hogar es la pequeña escuela, y es donde aprendemos a amar, a respetar, a odiar, valores, y todo lo que sé es, y allí, tiene que haber unos que aprenden, que son los hijos, y otros que enseñan, que son los padres.

Destacó que el ser humano siempre tiene la oportunidad de ser mejor y romper con lo anterior, pero a veces, y sin darse cuenta, se pone mucha resistencia a hacerlo, “es el punto, descubrir eso que traigo, que se llama el equipaje invisible, entonces hay que ver que se trajo bueno y que se trajo malo, y revisar esos modelos de relación darán muchos beneficios”.

Dijo que una familia quiere decir que hay madre, padre y hermanos, por lo que una persona que se divorcie o quede sola, debe buscar una pareja, porque se supone que se tiene vocación de pareja y familia, pero debe por otro lado evaluar en qué se equivocó para que no continúe cometiendo los mismos errores.

Ahora bien, aclaró que son pocas las situaciones que como el matrimonio, tener un hijo o el divorcio, cambian la vida de la persona por completo, por lo que a la hora de hacerlo todas las personas deben tomarse el tiempo necesario para pensarlo, pues con estos puntos no hay vuelta atrás.

 El psicólogo Luis Minaya entiende que es muy importante que el padre que se quede solo con la responsabilidad de sus hijos tenga claro que debe mantener un equilibrio con sus deberes como individuo, ente productivo y padre, pues no debe quitarle el tiempo al trabajo, pero tampoco debe quitárselo a su hijo.

DE INTERÉS

Luis Minaya es psicólogo especialista en terapias de pareja, familiar, niños, adolescentes, y educación sexual, Trabaja junto a su esposa Eugenia de Minaya, quien posee la misma especialidad, en el proyecto “Todo sobre familia”, en la avenida Bolívar 911, para contactarlos pueden hacerlo en el teléfono (809) 616-1176.

LAS RESPONSABILIDADES

Al cuestionarse al doctor Minaya sobre si no debería haber un código o registro que alojara todas y cada una de las responsabilidades de los padres, éste prontamente respondió: “Claro que lo hay, están contenidas en los Derechos del Niño.

Explicó que cuando hay separación, o la madre o el padre se queda solo con la responsabilidad de los niños, sea por fallecimiento, o falta por viaje o ausencia, se habla mucho de los adultos y se deja de lado, los niños, como si no se quisiera tratar ese punto y se le estuviera acusando de irresponsabilidad.

Señaló que independientemente de la situación hay que hablar de los derechos del niño, porque independientemente que esté con su madre, padre, tío, abuelo,  ese niño debe ser suplido de su alimentación, medicinas, educación y afecto, lo que indica que todo el enfoque debe estar orientado en el niño.

Indicó que independientemente de que el padre o la madre trabaje o tenga preocupaciones, los derechos de sus hijos no deben ser alterados o afectados, y si sé es responsable se entiende que debe hacer lo que hay que hacer.

Aseguró que siempre será bueno hacer una autorevisión y evaluación, porque se debe crecer, y porque el ser humano está hecho entre otras cosas para amar y ser amado, para dar, lo que significa, que debemos abrazar, besar, acariciar, saludar, y muchas veces es lo que menos se hace, lo que afecta directamente a sus hijos.