Páginas de gloria

Los acontecimientos que tuvieron su expresión en el estallido bélico del 24 de abril de 1965 hay que inscribirlos como un eslabón glorioso en la historia de la República Dominicana.

Fue en esa fecha cuando hombres y mujeres marcados por el coraje dieron respuesta al acto oprobioso y antipatriótico que representó el derrocamiento del primer ensayo democrático de los dominicanos después de que fuera desarticulada la tiranía de Rafael Trujillo.

Instigaciones de una extrema derecha cavernaria, paradójicamente dirigida por antitrujillistas junto a militares ambiciosos e inescrupulosos, y con apoyo de sectores retardatarios del gobierno de los Estados Unidos, todos amparados en la falsedad de que se trataba de un régimen comunista, interrumpieron el 25 de septiembre de 1963 el gobierno que había jurado el 27 de febrero del mismo año, hacía solo siete meses, encabezado por el profesor Juan Bosch por mandato otorgado por el pueblo en las elecciones generales del 20 de diciembre de 1962.

La caída de la democracia y el surgimiento de un régimen de facto sumió en el disgusto y la frustración a un pueblo que en esos tiempos creía llegado el fin del oprobio y el ejercicio de la voluntad tiránica, y que había decidido conquistar el respeto de sus derechos y libertades.

—II—

Los acontecimientos del 24 de abril no fueron las únicas secuelas del golpe militar en que muchos dominicanos exhibieron su arrojo y su decisión de reconquistar la vía democrática.

Desde el derrocamiento de Bosch en adelante, un amplio movimiento empezó a predicar la vuelta a la constitucionalidad interrumpida. Hay que recordar que ese propósito costó sangre y prisiones desde antes de que se produjera el levantamiento que sacó del poder el régimen ilegítimo.

Para llegar al 24 de abril se abrieron trillos ensangrentados por la saña conque fueron perseguidos todos aquellos que se atrevieron a manifestar, con palabras o con hechos, su decisión de combatir el régimen de facto para facilitar la vuelta al Gobierno democrático interrumpido.

Sólo la invasión militar del país por tropas de la primera potencia mundial evitó la vuelta al poder de Bosch, pero no impidió que la gallardía de valientes dominicanos mostraran al mundo la decisión de un pueblo de ir hasta el sacrificio en la defensa de sus derechos.

—III—

Sería mezquino a estas alturas, cuando el tiempo ha erosionado los resentimientos surgidos por todos esos hechos, que pasáramos por alto el valor de muchos de los que estuvieron, equivocados muchos de ellos, en el lado contrario a la voluntad del pueblo que había llevado a Bosch al poder.

La historia se nutre de la interacción de sus actores y el tiempo termina por hacer que la razón domine sobre errores tan trágicos como fue el golpe de Estado de 1963.

Abril de 1965 permitió demostrar de qué lado estaban la razón y el valor.

Cuarenta años más tarde, disipados el humo, la metralla y los rencores, hay que resaltar que el 24 de abril encierra una enseñanza que deberían aprender todos los que quieren jugar en la cancha política y escalar peldaños de poder.

La deposición del régimen democrático ensayado en 1963 tuvo para este país consecuencias muy dolorosas, desgarradoras. Pero sus consecuencias permitieron, una vez más, que fuera reafirmado el principio libertario contenido en nuestro Himno Nacional, canto que no es más que expresión del espíritu libertario que nos distingue. Loor a quienes escribieron esas páginas gloriosas de nuestra historia.