Palco personal: Yo soy Minerva

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Ocupé una de las butacas de la Sala Ravelo el pasado fin de semana por múltiples razones. La más importante de todas es Minerva Mirabal. Quería ver esta Minerva salida de la pluma de una historiadora con tanta chispa como Mu Kien Adriana Sang. Quería ver a Edilí contando a Minerva como si fueran una. Quería ver la escenografía de Fiora y el trabajo de dirección de Giovanny Cruz.

Para ninguna de estas ramas tenía dudas, pero la densidad del tema, me preocupaba. Me temía que pudiera resultar aburrido, denso y repetido, pero a los pocos minutos de empezar, quedé convencida desde el inicio mismo de la obra de que el monólogo no sería monótomo.

Quedé rápidamente atrapada en el ambiente gris e intemporal que era un lugar y muchos lugares y en la segura y fuerte voz de Edilí Alos recuerdos me agitan. Intento los olores y los colores de esta ciudad que una vez fue parte de mi vida. Corro, corro corro apresurada. Tal vez así puedo encontrar la vía de volver a la nada@.

Y empezó Minerva a hablar de su tiempo y de sus experiencias y a compararlas con lo que en su breve estancia terrenal, podía captar. Una mujer que hace un balance de lo que ella pudo vivir antes de que le quitarán la vida hará este próximo martes 25 de noviembre, 43 años.

Relatos conmovedores a través de los cuales no fue difícil repasar la vida dominicana en la dictadura según la memoría colectiva que representan las Hermanas Mirabal.

No recuerdo que me haya aburrido, ni que no se haya asomado una sonrisa entre mis labios con alguna ocurrencia, ni que no llorara una y otra vez aprendiendo entre tantos talentos y lenguajes juntos.

AYo Minerva@ tiene una lectura visual de primera categoría. Realmente Giovanny Cruz le sacó filo a la obra convirtiéndola además de un espectáculo oral y visual en un espectáculo emocional.

Lo que hizo Lillyana Díaz con las luces fue una obra de arte, nos dio días, noches, penumbras y oscuridades totales que acondicionaban el ambiente en el que teníamos que situarnos a la hora de escuchar las declaraciones de Minerva.

Me gustó que no tuviera una música de fondo sino efectos especiales. Las coreutas estuvieron sincronizadas y espectaculares. Su trabajo de darle movilidad al montaje, de representar otros personajes y de enfatizar con voces algunas intenciones de la obra logró su efecto.

A Rafael Ovalles hay que darle el crédito de traernos a esta Minerva Mirabal que repasa con nosotros lo que sabemos con una nueva visión a través de la cual percibimos no a la heroína, sino a la mujer, que sufre, se angustia, teme.

)Tendría sentido la vida muerte de Minerva si no la cuestionáramos? Por eso hay que agradecer que la autora nos permita escucharla a ella misma si no hubiera sido mejor vivir como Dios lo había dispuesto: entre libros de poesías, jardines de flores, padres, hermanas, marido, hijos.

No pensaron alguna vez los huérfanos de la familia Mirabal Tavárez si no hubiera sido mejor tener padres comunes vivos y no tener padres comunes vivos y no héroes muertos.

De seguro a estas alturas superada, pero es un ejemplo palpable. Nosotros los que estamos enfrente oímos y nos ponemos en el lugar de unos y otros y también nos preguntamos como Minerva A)Valió la pena?

Cuando Minerva hablaba de Manolo y su relación con él, cuando explicaba cómo funcionaba el 14 de Junio y empezó a cantar: Allegaron llenos de patriotismo/, enamorados de un puro ideal/ y con su sangre noble encendieron/ la llama augusta de la libertad@ y escuché tantas voces en la sala coreándola, me dije ASí, valió la pena@.

Cuando Minerva descubría el obelisco que tiene pintadas a las Hermanas Mirabal y que antes hacía honor al sátrapa, pensé ASí, valió la pena@.

Cada vez que vemos una foto By hay muchas de las tres mártires de Ojo de Agua acude a nuestra memoria los años malditos de la dictadura y nos decimos Así, valió la pena@.

Cuando sabemos que pasado mañana el mundo lucha en contra de la violencia que se ejerce contra las mujeres, que es tanta, da ganas de traspasar la materia para susurrarle al oído a las muchachas Avalió la pena@.

Cuando uno va al teatro y descubre que la eternidad está al alcance de nuestra mano y la siente aposentarse en nuestro corazón: quiere decirle, aunque a veces como ahora, mejor lo escriba, a Mu Kien, Ovalles, Giovanny, Edilí y a todos los que se involucraron en este proyecto, Gracias, por el esfuerzo: AValió la pena@.

[b]YO SOY MINERVA CONFESIONES DESDE EL MAS ALLA[/b]

Una de las primeras sorpresas que me llevé cuando traspasé el umbral de recibo de boletas de la sala Ravelo, fue encontrar a una chica parada ante una mesa con el libro AYo soy Minerva: confesiones más allá de la vida y la muerte@.

Casi dí un salto de alegría. Creo que hace años que un autor de teatro no ponía una obra suya a la disposición de los demás y prácticamente con el estreno. Creo que mi entusiasmo provocó que Mu Kien Adriana Sang me entregara el libro unos minutos más tarde con una hermosa y original dedicatoria: APara Marivell, este intento por descifrar y hacer vivir una vida maravillosa@.

Debo confesar que la leí esa misma noche, esa madrugada y antes de las 8 de la mañana ya la había concluído.

Disfruté el prólogo de José Rafael Lantigua, cada uno de los pasos de la investigación, cada uno de los viajes, de los encuentros, de las conversaciones y repasé junto a Mu Kien todo el dolor humano subyacente en esta historia de glorias y penas que fue la vida y la muerte de Las Hermanas Mirabal. Leí cada uno de los capítulos del monólogo: De vuelta al mundo 43 años después; Minerva llega a la tierra: Ojo de Agua; La familia; Minerva ayer y hoy mujer enamorada y madre; Minerva ayer realidad. El encuentro con la muerte; Minerva hoy energía, en Conuco. Pensando en el pasado, presente y futuro de la humanidad; El adiós, el balance final; El regreso a la nada.

Descubrí en mi lectura las cosas que dijo Mu Kien a través de Minerva y que fueron desestimadas para el montaje.

Ahí está todo. Los poemas de las muchachas, retazos de canciones. Y, una vez que se ve la obra de teatro, que es tan buena, podemos darnos la oportunidad de retenerla a través del libro.

Si mientras leía hasta veía a Fiora, Falia, Tarsis y Yorlla (las coreutas) entrar y salir, oía la voz de Edilí… era como si hubiera entrado al teatro otra vez y Minerva estuviera ahí.