Panorama latinoamericano bajo la crisis mundial

El mundo esta sufriendo una de las peores crisis económicas de su historia. El efecto de ella en la sociedad norteamericana –detonante de la misma – y en otras economías desarrolladas viene siendo algo más que dramático. Esas son las llamadas economías centrales, alrededor de las cuales se mueve el resto de la economía mundial.

Históricamente, una crisis en la economía norteamericana estremecía hasta sus cimientos a las economías latinoamericanas y caribeñas como consecuencia, esencialmente, de su alta dependencia de aquella. Este no está siendo el caso, exactamente, en esta ocasión. Las economías regionales, en general, han podido enfrentar de mejor manera esta hecatombe económica.

Por un lado, ello se debe a que una buena parte de las naciones del continente no tienen hoy el mismo nivel de dependencia hacia la economía estadounidense de años atrás producto, en cierta medida, de los avances relativos alcanzados en algunos de los esquemas de integración subregionales. Por otro lado, ello es resultado de que durante los cinco años anteriores, 2004– 2008, el promedio de crecimiento anual de la región fue de un buen 5.3 % con lo cual pudo reforzar sus ingresos fiscales y el nivel de sus reservas, lo que la situó en una mucho mejor posición macroeconómica al llegar el tsunami de la crisis, lo que no quiere decir que ha estado inmune.

En esencia, los efectos de la crisis en la región se han estado sintiendo en tres campos:

Uno de ellos, como era de esperar, ha sido en el campo financiero con la depreciación de las tasas de cambio debido en buena medida a la salida de capitales, esta situación viene teniendo un efecto limitado ya que esencialmente afecta a algunas de las firmas mas grandes y transnacionalizadas y ha impactado muy poco el nivel del ahorro interno. Sin embargo, obsérvese que hasta ahora ningún banco ha quebrado aunque si se han deteriorado las condiciones de acceso al financiamiento externo.

Otra área afectada es la del comercio exterior. Han caído las exportaciones – contracción de la demanda en los centros comerciales – lo que en algunos países, más que en otros, ha tenido un inevitable impacto, hasta ahora moderado. Si se ha producido en muchos casos un deterioro de los términos de intercambios comerciales y caída de los ingresos fiscales. No obstante, por lo explicado con anterioridad, las consecuencias han sido manejables para los gobiernos.

Una tercera área que ha sentido un fuerte impacto ha sido en los ingresos de remesas que en algunos casos ha sido severa como en Jamaica con un retroceso del 18%.

Los gobiernos regionales han sabido actuar con mucha mas prudencia e inteligencia no aplicando las viejas recetas anticrisis y recurriendo a medidas de estimulo como la inyección de liquidez a la banca comercial, facilidades crediticias y reducción de impuestos a nuevas inversiones.

Recordemos, no obstante, de que la crisis puede no haber tocado fondo.