Para el 2010
Debemos exigir que los candidatos actúen con honestidad

Para el próximo año rechacemos el “tanto tienes, tanto vales”, a los corruptos en los sitios públicos, en los lugares privados, en los clubes, en los espacios de vacaciones sean de playa, campo o montañas.

Hagámosle el fó a tanto maleante que encontramos en las calles y a los caraduras que nos saludan, porque no son bienvenidos.

Para el próximo año, que será un año electoral, debemos exigir que los candidatos, a cualquier posición, actúen con honestidad.

¿Y cómo demuestran la honestidad los candidatos?

Si son del gobierno, debemos desenmascarar los maleantes que llegan a posiciones públicas con pobres credenciales de profesionales mediocres con bienes desconocidos, a quienes se lucran del ejercicio de una posición pública; denunciar ante la autoridad competente y ante la prensa nacional los negocios turbios en los cuales los políticos y militares prestan sus nombres y algo más para enriquecerse de manera descarada, al amparo del poder.

Si son de la oposición, la sociedad debe preguntarse: ¿de dónde saca fulano o zutana tanto dinero como para pagar la cantidad de afiches, vallas, pegatinas para vehículos, fiestas, vehículos con bocinas estruendosas, para mantener empleados y hasta conven$er a periodistas de la bondad de su discurso?

Muchos de los legisladores actuales, todos sin excepción, cobradores de toneles de dinero, que no de barrilitos, irán en busca de mantenerse en posiciones que ocupan.

¿Cuántos proyectos de leyes en beneficio de la sociedad han sido presentados por esos legisladores?

¿Quién fue el lector inveterado del gran poeta nacional Manuel del Cabral, que colocó nuestras autoridades en la situación de los aborígenes a la llegada de Colón, “arregló”, compuso y acotejó la situación  para que la empresa minera Barrick nos cambie el oro de Cotuí por espejismos?

El oro brilla pero como ya desaparecieron las monedas, los espejos que repartió la Barrick no suenan, ni brillan, pero sí llenan bolsillos de bandidos.

Para el próximo año quiero que se destine más recursos a la educación que a los espectáculos, a la salud pública que a los deportes pagados, profesionales.

Que en el 2010 se ejecuten planes para el auto-abastecimiento de alimentos, para que no importemos salsa de tomates, ni pastas alimenticias que podemos y sabemos producir, ni arroz cuyos ciclos y secretos manejamos, ni víveres, ni condimentos.

Lo primero y principal es que nos alejemos de los corruptos y los denunciemos, que usemos la lógica del tengo, para determinar de dónde vienen las fortunas, por aquello que decía el borrachito Melquíades: tengo mató a tenía. Ello, porque se sabe cuánto tenía y no se sabe de dónde salió lo que tiene.