Para el desarrollo de las ciencias

EDUARDO KLINGER PEVIDA
La Academia de Ciencias de la República Dominicana, ACRD, firmó un convenio con la Academia Mexicana de las Ciencias, mediante el cual esta institución brindará asesoramiento y apoyo, así como transferencia de documentación y experiencias para que en este país podamos aprovecharnos de una experiencia que vienen poniendo en práctica desde hace cinco años y que han denominado “La Ciencia en Tu Escuela”.

Ciertamente, el concepto del cual parten es muy elemental pero que ellos han sabido identificar los recursos a utilizar y han desencadenado un movimiento que está contribuyendo de manera significativa a elevar el nivel de la enseñanza y la comprensión de las ciencias en los niveles primarios y secundarios.

Reconociendo que la enseñanza de las asignaturas de ciencias adolece de un importante nivel de ineficiencia, ya sea por la baja calificación de los maestros o por la ausencia de éstos, los mexicanos ha establecido un programa ingenioso para mejorar los niveles de enseñanza. Para ello han venido contando   algo que hay que destacar por lo que dice de la sensibilidad social de un importante número de maestros y profesores mexicanos.

Los viernes en la tarde un grupo de jóvenes de entre 14 y 18 años asisten, en todo el país, a encuentros con profesores que no solo les imparten los temas que habrán de desarrollar en niveles de primaria durante la semana, sino que también le dan sugerencias de cómo crear los materiales de apoyo a la docencia, de manera que no tengan que esperar por que el “presupuesto” se los asigne.

A su vez, los días sábados, les toca a maestros adultos graduados el pasar un Diplomado con profesores universitarios, para elevar su calificación en la enseñanza de las ciencias al nivel secundario. Estos maestros se incorporan de manera totalmente voluntaria, animados por mejorar su nivel de docencia y contribuir a una mejor formación. Los profesores, a su vez, perciben una mínima estimulación monetaria que apenas les permite recuperar los costos en que incurran. Todo se mueve con una fuerte motivación social.

A los jovencitos que participan en la formación la ley no les permite percibir una remuneración, por lo que son fuertemente estimulados por una institución oficial que les otorga una beca para que terminen sus estudios de 30 meses, si trabajaron por un año, y de 60 meses si contribuyeron por dos años.

En la República Dominicana debemos diseñar un modelo para desarrollar el programa que se ajuste a nuestra realidad. La Academia trabaja en la dirección de incorporar a diversas instituciones públicas y privadas.