Para la discusión de políticos

Un tema que a mí me parece que sería interesante discutir en esta campaña electoral es ¿cuándo la economía dominicana estará en condiciones de retomar el camino del crecimiento?

Los tres principales candidatos presidenciales –lo de principales está dicho en atención al tamaño de sus respectivos partidos– han estado diciendo cosas más o menos interesantes, sobre todo los fines de semana y en declaraciones sueltas que los reporteros logran arrancarles. Pero de manera formal, con cierta coherencia y sentido integral, es muy poco lo que hemos escuchado.

Pero el gran problema que todos tenemos por delante y en nuestras carteras o cuentas bancarias es la crisis que sacude a la economía. Una crisis de dimensiones profundas, de gran calado, en lo monetario, en lo financiero y, lógicamente, en lo social y hasta en lo político.

Sabemos que los tres principales candidatos están divididos sobre el origen de la misma. Dos de ellos, el doctor Leonel Fernández y el ingeniero Hipólito Mejía, se acusan mutuamente de ser los responsables de la debacle. Mejía, quien gobierna desde el 2000, ha estado haciendo, de manera incomprensible para un sector amplio de la opinión pública, todas las piruetas de que es capaz para hacer ver que las causas de la crisis hay que buscarlas en la gestión del partido morado.

Pienso, empero, que para los empresarios, para los futuros inversionistas, para ese amplio ejército de pequeños propietarios de la economía informal y para los ciudadanos comunes lo que más importa ahora, sin desdeñar las responsabilidades de cada cual, es saber cuándo será que los signos negativos de la economía comenzarán a desaparecer.

Porque la prolongación de la crisis implicará, necesariamente, un agravamiento de la contracción económica, mayor pérdida de empleo, más inflación, la reducción de la capacidad de compra de las familias, menos inversión pública y privada, etcétera.

Para el gobierno pareciera claro que la mejoría comenzará cuando termine el proceso de estabilización de las finanzas públicas y las bases monetarias que corre al tenor del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. De ser así, estaríamos hablando entonces de que será dentro de dos años cuando empezaría el restablecimiento de la normalidad. Por supuesto, en el caso de que todo se desenvuelva según las previsiones contenidas en la carta de intención firmada con el FMI.

Uno se pregunta si esta es la única vía que nos puede conducir a la estabilización y al crecimiento. El gobernador del Banco Central ha dicho en más de una ocasión que la prioridad ahora es contraer la economía hasta los niveles establecidos en el acuerdo con el Fondo, para después iniciar una fase de crecimiento.

Esta visión explica la intensidad de las medidas adoptadas, sobre todo en aspectos monetarios, fiscales y de inversión pública.

Creo que sería útil conocer qué piensan las inteligencias del Partido de la Liberación Dominicana y del Partido Reformista Social Cristiano sobre el particular. Si consideran que estas medidas de ahora constituyen la única vía hacia la estabilización y el crecimiento económico o si, por el contrario, hay otros caminos y otros instrumentos que pudieran acortar el tiempo para llegar a la normalidad.

Un debate en esta línea sería particularmente interesante y esperanzador. Además, permitiría que quienes nos gobiernan y aspiran a mantenerse en el mando y los que desde el PLD y el PRSC le disputan el poder ofrezcan al país un esbozo general, como tiene que ser, del posible sendero por el que encaminarían a la nación.

Permitiría además, por fuerza del análisis, adentrarse con cierta profundidad en las causas provocadoras de esta crisis. Porque de seguro que dentro y fuera del país hay gente, entre ésta políticos y estudiosos de las ciencias económicas y las finanzas públicas, interesada en saber cómo fue que una economía próspera y en progreso, con un decenio de crecimiento por encima de la tasa de incremento poblacional, se vino abajo y cayó de bruces prácticamente de la noche a la mañana.

Las encuestas han venido revelando, desde el año pasado, que los dominicanos se sienten pesimistas sobre el futuro y dicen, abiertamente, que la economía no va bien y que se sienten ahora en peor condición que meses atrás. Es decir, hay un amplio sentimiento negativo sobre el desenvolvimiento de las finanzas.

Hay, como puede apreciarse, razones de sobra para que deseemos que nuestros políticos, particularmente los candidatos presidenciales, discutan sobre cuándo la economía podría dejar la fase de crisis, por supuesto desde sus perspectivas y razonamientos ideológicos.