Para las elecciones del 2016

Bonaparte Gautreaux Piñeyro

El Presidente Hipólito Mejía pone el dedo en la llaga y dirige los ojos de la Nación hacia la crisis que podemos evitar si actuamos con sensatez, inteligencia, sentido patriótico y respeto a los derechos de los electores.

En su discurso del miércoles pasado, el Presidente Mejía desdibujó el panorama con miras a las elecciones de mayo del 2016.

Se refirió, el principal líder de la Corriente Mayoritaria, a los obstáculos y piedras en el camino, con los cuales pretenden burlar, nuevamente, la voluntad popular que se exprese en las urnas.

Tengo para mí que cocinan algo putrefacto mediante la entrega de millares de cédulas duplicadas a fanáticos miembros del Partido de la Liberación Dominicana, quienes estarían en capacidad de votar en distintos lugares para alterar el resultado de los comicios.

Ello es posible, porque en el tejemaneje de la entrega de la nueva Cédula de Identificación y Electoral, habrá, como es lógico, cambios de dirección que implicarán diferentes lugares de votación, de esa manera no resultaría extraño, para los sufragantes que conocemos quiénes votan en nuestras mesas que haya caras extrañas en las listas de electores y aquellos que posean doble cédula, de las nuevas, votarían en más de un sitio por $u$ amos políticos.

Recuerdo aquella mañana de domingo, en Barahona, que nos disponíamos a jugar béisbol en el pley de frente al cementerio de la calle María Montez, compramos esparadrapo para recubrir la vieja pelota despeluñada. Luego de forrar la bola el dueño la vio tan bonita que decidió que no se jugaría con su esférica. Por supuesto que se jugó con esa pelota, aunque hubiera que fajarse a los puños con él, como en efecto, para enfrentar el abuso.

El país debe abrir los ojos y prepararse para las jornadas de lucha que vienen, Hipólito citó algunas pasadas: el 4% para la educación, el Código Procesal Penal, el contrato de la Barrick. Se trata de ver más allá de la segunda curva.

Ahora vienen nuevas jornadas para demandar y lograr lo que conviene a la democracia, a la mayoría: la preparación de unas elecciones limpias, transparentes, creíbles y democráticas, con árbitros imparciales, un proceso que no esté manipulado por miembros ciegos de comités de bases del Partido de la Liberación Dominicana, que parecen haber vendido su alma al diablo por unos pesos más o menos.

Para las elecciones venideras hay que cambiar la composición de los Tribunales Superiores para prever bellaquerías, poner en vigencia la reclamada Ley de Partidos y modificar la membresía de la Junta Central Electoral para aclarar el panorama.

Lo que está en juego es la democracia, la libertad, el rescate del Estado de derecho, el derecho a vivir sin temor.