¿Para qué tantos mercadólogos?

JUAN FREDDY ARMANDO
Leyendo el informe publicado en en torno a la cantidad de estudiantes de cada carrera universitaria en el país para el año 2003, encontramos que teníamos 277,331 universitarios. De ellos, las carreras con mayor número de alumos han sido educación, con 12.1%, seguida por eercadeo, con 9.5% y administración, con igual cifra.

Ese fenómeno no es nuevo. Lleva varios años, y por eso tenemos una inmensa cantidad de personas graduadas en mercadeo. Ya la sociedad ha comenzado a sufrir el inconveniente de que no hallan trabajo.

¿Causas? Primero porque en el país no hay la cantidad suficiente de empresas que entiendan la necesidad de un mercadólogo para dirigir el desarrollo de sus productos y crear nuevos. Segundo, porque los graduados tampoco saben desempeñar el rol correspondiente, debido a que no tienen la vocación ni formación que lo hagan factible.

¿Qué características debe tener un joven para considerarse con aptitudes para estudiar mercadeo?

La primera es la creatividad. Como he dicho en ocasiones anteriores, el principal trabajo que hace este profesional es crear productos, servicios o imágenes corporativas que llenen nichos en el mercado. Y en el caso de que vayan a trabajar con productos ya existentes, su papel es crearles unas asociaciones mentales, un idioma propio, unos símbolos gráficos, colores, diseños, estilo y personalidad que le permitan definir el perfil ideal de su target, y así buscarle más motivos al consumidor para usarlo, ya sea con elementos promocionales o de ingeniería de imagen, mercadeo directo, publicidad u otros recursos que afiancen la fidelidad de marca en los que ya se han decidido por él, y además cazarle nuevos usuarios.

La segunda es la mente analitica, cualidad que le permitirá realizar su condición de estratega, estudioso de las etapas de crecimiento para su producto, de los procesos a seguir para alcanzar ciertas metas y planes. Es con ella que podrá trazar los proyectos de respuestas preventivas a la competencia, descubrir atributos útiles para vender el producto. Sabrá si ya el concepto comunicacional que estamos manejando requiere ser reemplazado o variado. En estos casos, debe fajarse a estudiar el proceso de desarrollo de los productos contrarios, ver casos semejantes en otros países y épocas, comparar y cruzar estudios de mercado, de audiencia, etc., de modo que pueda como un científico dar con las soluciones a su problema de marketing.

La tercera es la inteligencia emocional, con la sinergia y empatía suficiente como para dirigir bien un equipo, ya que su trabajo es de jefe de un escuadrón de hombres y mujeres que moverán uno más productos hacia el éxito. Sólo trabajarán bien si tienen un jefe con ideas claras, estrategias inteligentes y capacidad para compartirlas en equipo, haciéndolos sentir que ellos han aportado en la elaboración de las mismas, y que son parte de ese triunfo. Si no es capaz de esto, no podrá garantizar la victoria del marketing.

Otras características habrá de tener el joven o la joven estudiante de mercadeo, que deben salir en los estudios vocacionales que se supone hacen las universidades. Pero las tres expuestas aquí son, a mi juicio, las más destacadas.

Cuando se hagan las cosas bien, y el joven mercadólogo pueda vender a los empresarios su verdadero papel en la compañía, estos no se dedicarán a ponerlos como vendedores. Que es lo que ocurre actualmente. Realmente, el vendedor, el gerente de ventas, el encargado de servicio al cliente, de relaciones públicas, todos ellos trabajan con una parte de ese conjunto, de ese mix que es el mercadeo. Ese mix que se supone el mercadólogo orientará y guiará con sus estrategias. Son -si los comparamos con un ejército- los soldados, sargentos, capitanes, tenientes, mayores, coroneles, dirigidos por el gran general -el mercadólogo-, experto en estrategias, conocedor del terreno, del enemigo y del propío ejército y quien maneja al dedillo los objetivos básicos, así como las etapas necesarias para alcanzarlos.

La otra carrera con abundancia de estudiantes, administración de empresas, es también un caso digno de análisis. Las causas son muy parecidas a las del mercadeo, pero las estudiaremos en otra ocasión. Mientras tanto, invito a las universidades y a quienes planifican el futuro del país a reflexionar sobre estos asuntos.

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Creativo y asesor de marketing