¡Para recibir Año Nuevo!

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Afianzada en creencias básicamente religiosas, las cuales han ido pasando de generación en generación, para fin de año la gente  procede a realizar múltiples rituales, tanto para su  bienestar personal como para la prosperidad económica.

A media noche, por lo general, se auto auguran salud, amor, paz  y felicidad y, como dice un dicho popular que la prosperidad  económica contribuye en gran parte de la felicidad, jamás se olvida pedir por ésta; es por eso que uno de los rituales es lanzar las monedas.  

El dominicano por naturaleza es muy creyente, pero estas creencias de hacer rituales para despedir el año viejo y recibir el nuevo no son únicamente   nuestras, sino que traspasan fronteras.

Comer las doce uvas al compás de los cañonazos o campanadas  de la media noche es  una tradición española que siguen millones de  latinoamericanos;  vestirse de amarillo para la buena suerte o  de rojo para el amor, son rituales muy practicados en casi todo el mundo.

¡Ah¡ pero estos no se quedan ahí. La gente tiende también a salir huyendo a la media noche  con  una maleta con la creencia de que esto le permitirá viajar el año nuevo; brindar con champaña para que todo sea próspero el año entrante; limpiar la casa con amoníaco para que se vayan las cosas negativas y vengan las buenas; hacer humaredas con incienso para la buena suerte; encender  velas de colores según el signo zodiacal, en fin… muchísimas cosas más se suelen hacer la noche del 31, todas enfocadas en recibir bienestar.

Estos rituales, arraigados en supersticiones que tienen que ver mucho con la idiosincrasia popular,  son parte de la magia que trae consigo cada  fiesta de Año Nuevo.

Es un momento en el que afloran múltiples sentimientos y deseos esperanzadores  de cada ser humano para el año que recién inicia.