Para un ambiente campesino, tranquilo, fuera de la ciudad “Los Bohíos, Campo Añil”

Todo un remanso de tranquilidad

Jarabacoa.- Cuando queremos desconectarnos de los afanes diarios nada mejor que disfrutar de un ambiente campesino y traer al presente las vivencias de nuestros abuelos.
Una opción es trasladarnos a la montaña, específicamente a Las Colinas de Jarabacoa y vivir una grata experiencia en “Los Bohíos, Campo Añil”, un complejo ecoturístico que combina las añoranzas con la modernidad.
Está ubicada en Las Colinas, en plena Cordillera Central, distante a unos 15 minutos de la ciudad bordeada de la carretera denominada “La ruta de las flores”, no solo por sus sembrados, sino porque su propietaria, la señora Eunice Marmolejos, es la creadora del Festival de las Flores que desde hace varios años se hace en Jarabacoa.
La naturaleza se ofrece allí con todo su esplendor, pues hay árboles frutales, palmeras y flores por doquier que rodean cada una de las casitas o bohíos donde alojan a los visitantes, cada una con capacidad para cuatro o cinco personas.
También, si quieres un espacio más íntimo, dispone de habitaciones, todas con baños y agua caliente.
El ambiente es propicio para dejarse envolver por el trinar de las aves o para contemplar el verdor con que el Divino Creador ha premiado a Jarabacoa.
Allí, mientras te remontas a la época de los abuelos, con una decoración a base de elementos de antaño, como la tinaja, el fogón, la batea, las ollas de barro, la soga, la paila de hierro, los jarritos de aluminio, la hamaca, el burén de hacer casabe, los bancos de madera rústica, los paños y mantas de pellizas, el techo de cana y las paredes de tablas de palma, también puedes disfrutar de la modernidad con el Wi Fi.
La comida se hace en los fogones, cocinada con leña y lo mismo se sirve en platos, como en calderitos, si es sancocho y se degusta en el comedor, bautizado con el nombre de El Zaguán.
El lugar dispone también de un salón tipo enramada, para reuniones o fiestas, o cualquier otro uso; tiene contigua una piscina para disfrutar de las delicias de un fresco chapuzón; “La pulpería”, que es un kiosko donde se expenden bebidas y un barbiquiú.
En Los Bohíos Campo Añil se pone al visitante en contacto con las costumbres, como demostraciones de bailes y música dominicana, con pericos ripiaos; o un rico café campesino, con la molienda en pilón, el tostado y luego pasado por el colador de tela o la hechura de casabe en el tradicional burén, todo con las explicaciones de lugar de parte de la señora Marmolejos, así como de su hija Alba Iris. También allí se practican algunos deportes extremos.