Paralelismo con nuestra ingrata historia sociopolítica

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POR ÁNGEL HACHÉ
Henri Ibsen, formidable dramaturgo noruego, es considerado el padre del teatro moderno, y del teatro psicológico. En su producción dramática advertimos la esencia de las cosas inmortales, de lo que perdura a través de los siglos.

En su dramaturgia destaca “Un enemigo del pueblo”, escrita en 1882. Tuve el honor de llevarla a escena, con el Grupo de Teatro Orgánico, en septiembre de 2006,  a la memoria del profesor Juan Bosch.

Terminé bastante frustrado con esta experiencia, porque esta pieza  ápice de actualidad, debió haber concitado un mayor interés del público. 

En “Un enemigo del Pueblo”, la fundación del balneario ideada por el doctor Stockman para el progreso de una sociedad anquilosada en el pasado, llena de prejuicios y convencionalismos, recuerda de alguna forma, el camino recorrido por Bosch desde su llegada al país, tras la creación del Partido Revolucionario Dominicano, su desencanto posterior y la organización de un nuevo partido, el Partido  de la Liberación Dominicana, en 1973; al igual que el doctor Stockman, que luego de ser catalogado como enemigo del pueblo por su postura de luchar por la verdad,  decide quedarse en su país para empezar de nuevo, educando a un puñado de jóvenes pilluelos, que rememoran los círculos de estudio que implementó Bosch con el lema “Servir al partido para servir al pueblo”.                                                                   

Marcio Veloz Maggiolo, en un artículo que escribió a raíz del estreno de “Un enemigo del pueblo”, decía que la pieza dramática denuncia el crecimiento de un capitalismo y de una burguesía capaz de aceptar la verdad, callarla y luchar contra ella. Pero también  de un populismo que se extiende hasta hoy.  Sus tesis son en ocasiones discutibles, y aunque la de que la ignorancia no está capacitada para votar por lo mejor, sin duda plantea que tampoco la malquerencia, la corrupción y la violencia del capitalismo, pueden hacerlo. Por su parte, Carmen Heredia expresó que Ibsen señala sin ambages su desacuerdo con el sofisma democrático sobre la infabilidad de las mayorías… sus postulados son tan válidos hoy como ayer.

Por el reducido público que apoyó esta excelente obra, pensé entonces, en esto coincide con Veloz Maggiolo, en el masivo respaldo que concitan la mayoría de las comedias intrascendentes que dominan la escena dominicana; como por ejemplo, (esto es mío) “Los orgasmos, vamos a hacerlos parados, con mujeres en cuatro posiciones, hablando del pene y de la vagina”, en medio de estas cavilaciones vino a mi mente el postulado de Ibsen: “Las mayorías nunca tienen la razón”.

Luis Scheker, también escribió de la obra  concluyendo: “¿Puede un defensor del pueblo convertirse en enemigo del Pueblo? ¿Debe la verdad ser acallada para favorecer intereses personales o populistas? ¿Debe prevalecer el poder de la fuerza por encima del poder de la razón? ¿Puede el bienestar de una sociedad cimentarse en la mentira y la corrupción sin socavar sus valores morales?”

El papel y las miserias que suelen malear los medios de comunicación se ponen de manifiesto en la obra, expresó Pedro Pablo Yermenos en otro artículo.

Entre los parlamentos de la mencionada obra, y que continúan gravitando en nuestra sociedad de hoy, podemos citar los siguientes:

“Los potentados casi nunca apoyan de buen grado una proposición que no proviene de ellos”

“Aquí todos son por el estilo, siempre entre dos aguas, sin atreverse nunca a dar un paso firme”

“No puedes tener otra opinión que la de tus superiores”

“Es preciso purificar la sociedad por completo”

“Atacando al gobierno no se perjudica a nadie, sigue y se ríe de todos los ataques”

“He descubierto que la base de nuestra vida moral está completamente podrida, que la base de nuestra sociedad está corrompida por la mentira”

“Me asusta la inmensa idiotez de que son culpables las personas que ostentan el poder…., no son ellos los mas temibles enemigos de la razón y de la libertad. El enemigo mas peligroso de la razón y de la libertad de nuestra sociedad es el sufragio universal.  ¿Quiénes son la mayoría en el sufragio? ¿Los estúpidos o los inteligentes? Espero que ustedes me den la razón de que los estúpidos están en todas partes, formando una mayoría aplastante, pero eso no es razón suficiente para que los estúpidos manden sobre los demás. La mayoría tiene la fuerza pero no la razón”

 “La masa es la materia bruta que hay que transformar en pueblo…. así será siempre con el hombre mientras no eliminen lo que hay de vulgar en él para elevarlo a una verdadera distinción espiritual…. La masa a la que me refiero no se encuentra solamente en las clases bajas, también se revuelve en torno nuestro, incluso entre las clases más elevadas de la sociedad “

“Es una vieja equivocación popular creer que la cultura intelectual es contraproducente, que debilita al pueblo, lo que en realidad debilita al pueblo es la ignorancia, la pobreza y todo lo que se hace para embrutecer”

“Lo peor es que de una punta a la otra del país, todos los hombres son esclavos de los partidos…. Un partido es un instrumento para hacer picadillo de carne, de carne humana…. Los programas de los partidos ahogan toda verdad capaz de vivir; que la manera como interpretan ciertas conveniencias, está fuera de toda moral y de toda justicia, y que acabarán por hacer la vida completamente insoportable…. Todo cabecilla de partido es un lobo, un lobo hambriento, que necesita para vivir, cierto número de gallinas y de corderos”

Paralelismo con nuestra ingrata historia sociopolítica.

He sufrido en carne propia la falta de una verdadera democracia en nuestro país, cuando en varios momentos, por principios éticos, he tenido que tomar decisiones.

En 1981, Iván García, director del Teatro Oficial, me invita a formar parte de esa institución; acepté el nombramiento, trabajando en varias obras de continuo hasta que a García lo nombraron en la televisión estatal y su puesto queda vacante. En su lugar designan un director que para mi consideración no reunía las condiciones, por su falta de experiencia para ese cargo y renuncio. Eso da lugar a que me cancelen como profesor de dibujo de la Escuela Nacional de Bellas Artes, a la que pertenecía desde 1974. Mi renuncia del Teatro Oficial fue considerada asaz irrespetuosa, y que mi posición representaba, el no querer trabajar en la nueva gestión del gobierno de Salvador Jorge Blanco, y que no podía dicotomizarme repudiando una de mis funciones y manteniéndome satisfecho en otra. Mi vecino y amigo, el periodista Juan José Ayuso, interesándose en el caso, publica mi carta de renuncia y la carta de cancelación, en uno de los periódicos del país. Al día siguiente soy convocado por la entonces secretaria de Educación, Ivelisse Prats, para comunicarme que habían reconsiderado la cancelación y que volvería como profesor de la Escuela Nacional de Bellas Artes.

En 1987, el director general de Bellas Artes, Ricardo Bello, me invita junto con María Castillo para hacer una reforma a la entonces Escuela de Arte Escénico. Sale mi nombramiento sin antes haberse realizado las reformas acordadas que someteríamos María y yo.  Bello promete que en el año escolar 1988-1989 nos reuniríamos definitivamente y me veo obligado a impartir clases de actuación en la Escuela de Arte Escénico confiado en que lo acordado se cumpliría, lo cual no sucedió. Al término de ese año escolar, renuncio, y en el verano de 1989 se hace las reformas del “pénsum”. Dicha institución pasa a ser la Escuela de Arte Dramático. En 1990 reingreso, a peticiones de Ricardo Bello, que acepta mis condiciones y fundo el consejo de profesores de la escuela.

En agosto de 2000, a instancias de mi  amigo Rafael Villalona,  Director General de Bellas Artes de la secretaría de Estado de Cultura, soy nombrado director de la Escuela de Arte Dramático, solicitando una licencia, sin disfrute de sueldo, en la ENBA.

Ya instalado como director, la secretaría de estado de Cultura cancela al profesor y ex director de la mencionada escuela, Ángel Mejía, por un artículo que había publicado en uno de los periódicos en contra de los nuevos incumbentes de esa Secretaría. Me opuse a esa decisión, y les comuniqué que tenía que convocar a una asamblea de profesores de esa escuela para tratar el asunto. Arbitrariamente, también habían cancelado a la esposa de Mejía. La asamblea  llegó a una solución: la reintegración inmediata de la profesora Gilda Matos y la de Mejía en enero de 2001. Villalona se puso en contacto con  la secretaría de Estado de Cultura, en aras de ese acuerdo, la cual se negó a aceptar. Ratifiqué mi renuncia con fines de evitar futuras confrontaciones, con decisiones emanadas de los superiores jerárquicos, sin tomar en cuenta previamente el parecer del director del plantel y la asamblea de profesores.

En el 2001 formamos la Asociación Dominicana de Artistas Clásicos-Contemporáneos, idea que no se pudo concretar en el primer mandato del Dr. Leonel Fernández para hacerle frente a medidas arbitrarias que lesionaban a los artistas. En aquella ocasión la secretaria de Estado de  Educación, Ligia Amado Melo de Cardona, rebajó los sueldos de los artistas siendo yo uno de los más afectados, luego declaró que todo había sido un error.   

Redactamos un documento, donde cada delegado de la institución que representaba, recogió entre sus miembros, sugerencias y solicitudes para el mejor desenvolvimiento de cada dependencia de la Dirección General de Bellas Artes. Luego  se le entregó a Tony Raful , secretario de Cultura, con el propósito de aunar esfuerzos en la consecución de logros para los artistas. El documento fue engavetado y al cabo de dos meses decidimos darlo a conocer a la prensa. Cuando fue publicado en uno de los periódicos, inmediatamente recibí una llamada para que convocara a la directiva de la asociación, y sostener una reunión con el Lic. Raful en el Palacio de Bellas Artes.  La intención era que nos retractáramos y pidiéramos excusas, pero fui el único que se mantuvo firme en los reclamos. El Lic. Raful salió airado del encuentro, echando pestes sobre mí.          

La intervención de María Castillo, directora de la Compañía Nacional de Teatro, en la reunión con el Lic. Raful mencionada mas arriba, la consideré fuera de lugar, lo que dio pie a que al día siguiente, pusiera mi renuncia como actor de dicha compañía, a la que María me había invitado a pertenecer, invitación que acepté. No quería que mermara la amistad de tantos años, y decidí renunciar, en perjuicio mío pues solo me faltaba un año para mi jubilación, pero mis principios estaban por encima de todo.

Otra de las injusticias cometidas cuando me jubilaron fue que me quitaron el seguro médico.  Elsa Núñez, mi esposa, y yo, tuvimos que buscar un seguro médico privado, con el agravante de que cuando cumplamos 65 años tendremos que desembolsar mensualmente una cantidad extra considerable. Como yo están muchas personas que han dedicado toda una vida al servicio del Estado, para que al final seamos tratados de una forma desconsiderada, mientras funcionarios y legisladores devengan sumas que son consideradas una bofetada a la economía del país: sueldos base, gastos de representación, guardaespaldas, exoneraciones, carro e incentivos, (¡Bravo por Aura Celeste¡). No me doy por vencido, seguiré exigiendo lo que me corresponde. Es bueno anotar que por mis renuncias, le estoy economizando al estado más de $100,000.00 pesos anuales.

Mi última renuncia acaeció casi inmediatamente después de que Hipólito perdió en la pasada contienda electoral. Estaba trabajando en la Cinemateca Nacional a petición de su director y fundador, Aglisberto Meléndez. Mi renuncia en esta ocasión fue debida a la participación de Luis Manuel Pérez Olivo, subdirector honorario de la Cinemateca, quien conjuntamente con técnicos chilenos, prepararon un “spot” amañado, el de la conversación de Leonel Fernández por teléfono, el último día de la campaña electoral.

Agradezco al secretario de Cultura, José Rafael Lantigua, su deferencia al seleccionarme director de la Cinemateca, en el nuevo mandato del presidente Fernández, cargo que no acepté por la proximidad de mi jubilación, desperdiciando otra oportunidad para mejorar mi sueldo, que en esos momentos, estaba por la mitad de lo que un año antes devengaba.

En una próxima entrega completaré mi tesis.