Pareja niega maltratara hijo

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POR LLENNIS JIMÉNEZ
Juan Ramón Carreras Acosta, acusado junto a su esposa de maltratar a su hijo de cuatro años, hecho por el que durante más de tres meses estuvieron en prisión preventiva y ahora descargado en la instrucción, proclamó ayer su inocencia y dijo que lucha por sobreponerse del daño moral y profesional que le fue provocado.

El profesional de las lenguas modernas y sus abogados reclamaron al ministerio público no atacar la resolución a su favor en los medios de comunicación, tras reiterar que las marcas en el cuerpo del pequeño fueron producidas por la persona que lo atropelló en una bicicleta.

De acuerdo a la versión del padre del menor, un hombre que se desplazaba en una bicicleta fue quien chocó al niño el pasado cuatro de marzo, pero dijo que éste emprendió la huida sin que fuera visto.

Negaron los resultados de la evaluación médica elaborada por la cirujana ortopeda y traumatóloga María Rodríguez y sostenida por la procuradora general del Departamento de Niños, Niñas y Adolescentes, Marisol Tobal, que asegura que el pequeño fue maltratado por su padre y la madrastra Noemí Escolástico, y que los golpes presentados eran viejos.

Carreras Acosta y sus defensores, los abogados Mayra Duarte, Julio César Monegro e Israel Martínez, comparecieron a HOY con el pequeño para asegurar que existe una relación armoniosa entre padre e hijo.

Dijeron que lejos de que actuara como un verdugo, como se le atribuye de acuerdo a la opinión del pediatra Modesto Santana, quien lo asistió y afirma presentaba lesiones bilaterales en los glúteos, espalda y abdomen, ocasionadas por pelas de correa, éste es un padre bueno.

Martínez criticó que el ministerio público ventilara la litis fuera de los tribunales. Sostuvo que de manera injusta, la procuraduría de la provincia Santo Domingo atacó la sentencia por los medios que no pone a su disposición en Código Procesal Penal.

La barra de la defensa de Carreras Acosta censuró que la procuradora Tobal manifestara en los medios de comunicación que la jueza Marcia Polanco de Sena “no tenía condiciones, que es ciega. Lo que ella debió hacer, si entendió que la sentencia no le favorecía, como hicimos nosotros en ese mismo proceso, cuando otras sentencias no nos favorecieron”.

El padre y la madrastra del niño fueron enviados a prisión preventiva sin lograr que en dos solicitudes el Segundo Juzgado de la Instrucción, con la magistrada Polanco de Sena, se le permitiera la libertar bajo fianza.

Esta misma jueza benefició al matrimonio acusado con un No Ha Lugar a juicio de fondo, por lo que la procuradora Tobal anunció que apelará la decisión. Los abogados del padre del niño dijeron estar preparados para continuar con la defensa en el siguiente tribunal.

La abogada Duarte manifestó que a quien la procuradora Tobal debe de pedirle cuentas es al ministerio público que llevó la investigación. “Si ellos no avalan un expediente concreto bajo pruebas reales, a quien debe pedirle una explicación es a su ministerio público subalterno, a los cinco fiscales presentes en la audiencia preeliminar”, los que según Martínez actúan bajo el imperio de las pruebas con las que el juez dicta sentencia.

Martínez dijo que si la jueza no envió al matrimonio a juicio es porque no encontró culpabilidad en las pruebas presentadas contra el pequeño que está bajo custodia de su madre biológica Alexandra Pérez Muñoz.

Los abogados deploraron que pese a la implicación que se hizo al padre y a la madrastra del niño, el ministerio público no especificara las alegadas infracciones en que habrían incurrido, tipificándolas, sino que se limitara a mencionar en la acusación que maltrataron al niño.

Indicaron que mientras el ministerio público fue impreciso en la acusación, ellos solicitaron del colegio donde estudiaba el niño una certificaron que afirma que hasta el día antes del accidente, éste asistía de manera regular a la docencia, por lo que entienden que no podía presentar lesiones.

Indicaron que además del informe del colegio, la propia madre del niño actuó en calidad de testigo a descargo, debido a que lo veía cada 15 días o semanal y nunca le vio lesiones.

Monegro señaló que otra prueba es la que presentó el vecino que le llevó el niño accidentado por la bicicleta a la madrastra, que en ese momento se encontraba en la casa.

DIFICULTADES LABORALES

Carreras Acosta es profesor de idiomas en dos universidades privadas, en las que debió interrumpir su labor por estar en prisión. En tanto, su esposa Escolástico, con quien está casado desde hace unos ocho años, tenía una sala de tarea en su casa, por lo que sus abogados indican que otros padres veían condiciones para que la señora instruyera a sus hijos.

Escolástico, con licenciatura en idiomas, al igual que su marido, tuvo que suspender la enseñanza de niños que impartía en su residencia, en horas de la tarde, lo que el abogado Martínez califica como algunos de los daños colaterales del trabajo.