Paremos la fiesta de la impunidad

Bonaparte Gautreaux Piñeyro
Bonaparte Gautreaux Piñeyro

En ocasiones, las ruedas de la historia están enchivadas en el dejar hacer, en el no me importa, en el no es conmigo, pero siempre, indefectiblemente, los pueblos despiertan en el momento preciso.
En veces, la pasividad del pueblo desespera a grupos que se precipitan y marcan el paso inadecuadamente.
El pueblo dominicano necesitaba un detonante que lo llevara a la acción callejera, al reclamo en todos los terrenos, a romper la inercia, a encaminar sus pasos en busca de soluciones a los problemas.
Llegó ese momento, hay que aceitar la rueda, hay que dar calor a la criatura para que se desarrolle y con claridad de miras y objetivos claros y definidos, conquistar la victoria. Siempre se puede, si se dan los pasos debidos y se encaminan certeramente.
El triunfo sólo es posible cuando se practica la virtud de la perseverancia, porque como dijo el poeta Amado Nervo: “eres roca viva/ pero en esa roca/ plantaré un jardín/ de suave fragancia/. Si la tierra es poca/ mucha es la constancia/ mi perseverancia/ logrará su fin…
Cuando la Procuradora Fiscal del Distrito Nacional Yeni Berenice Reynoso dijo en el 2014 “18 meses de investigación, cientos de evidencias, pero está prohibido judicialmente perseguir la corrupción!” se refería al archivo del expediente acusatorio contra Víctor Díaz Rúa, exministro de Obras Públicas. “Que la impunidad siga de fiesta”, sentenció.
Citó el archivo del expediente de Víctor Díaz Rúa; o la apelación de un auto de apertura a juicio, contrario a lo que establece la legislación, como ejemplos de criterios jurisprudenciales establecidos para favorecer la corrupción.
Recordó que, en el caso de Díaz Rúa, ella incluso fue sentada en el banquillo de los acusados; que el archivo del expediente fue ratificado por la Suprema Corte de Justicia (SCJ), y que ella sometió un recurso ante el Tribunal Constitucional que está pendiente de fallo.
Finalmente, el pueblo se hartó de los abusos de la dictablanda que nos roba nuestros derechos y nos anestesia con el soplo del ratón.
A la complicidad de sectores judiciales con la corrupción en el matrimonio entre el Poder Ejecutivo y los Tribunales Superiores, se le vio el refajo con el caso del súbito enriquecimiento del Creso dominicano, Félix Bautista, amparado por la impunidad de un puesto senatorial. Ante había sido empleada una triquiñuela jurídica para permitir que siguiera en el limbo el caso de la Sun Land.
El pueblo ha hecho suyo el reclamo contra la impunidad que mantiene la avaricia política del PLD que se hizo con los tres poderes del Estado para garantizar la impunidad. No cejemos, sumemos nuevos actores a la protesta pacífica pero constante. Busquemos, además, aliados que nos fortalezcan.