Paro de animales en el Zoodom

Fabio R. Herrera Miniño
Las decenas de especies del reino animal que habitan en el Zoológico Dominicano, deberían imitar a las comunidades que en estos días preelectorales se han declarado en huelga para que le reparen calles, carreteras y acueductos, que por falta de mantenimiento estaban fuera de operación o el uso era muy precario y las autoridades no hacían caso hasta que se rebelaron y salieron a las calles para demostrar su disgusto y de inmediato los funcionarios se mueven con celeridad para aplacar la ira.

Por igual las fieras, aves, mamíferos, pelícanos, etc. que sirven de deleite a grandes y chicos que visitan el Zoodom deberían imitar a los humanos, para ver si así se les proporciona mantenimiento adecuado y urgente a la instalación más atractiva que puede tener una ciudad, que en muchas es algo emblemático y es parada para las visitas de los turistas y de los nacionales de cada país que aprecian y cuidan su zoológico.

Zoodom sufre de una falta de mantenimiento que se observa de cómo la cañada que viene desde Cristo Rey acarrea basura y aguas putrefactas, dejando a todo lo largo de su paso por el zoológico toda clase de basura, como si se tratara de una reguera de la Duarte por la cantidad de papeles y trapos que están colgadas de las ramas a orillas de esa cañada.

Por igual, la falta de mantenimiento es notable en las instalaciones sanitarias, las barandillas metálicas oxidadas, los refugios de los animales, las cañadas que protegen la zona de la Planicie Africana llenas de basura, así como la estructura de la gran pajarera que su malla protectora no se le remueve la enorme cantidad de hojas acumuladas desde años.

Además, las especies han ido en disminución< se nota un delgado tigre solitario al igual que un camello y un jaguar triste protegiéndose del sol. El gran atractivo de un parque zoológico que son los monos, admirados por sus travesuras, tiene una escasa exhibición de ejemplares. Los animales deberían protagonizar una huelga, como en la novela de George Orwell, La Granja, para ver si así las autoridades acuden a rehabilitar un lugar de gran atractivo que debería ser de importancia turística.

Zoodom no puede ser un atractivo turístico, debido a que es necesario atravesar las calles de acceso muy populares, que se han convertido en talleres ambulantes de reparación y estacionamiento de vehículos. La basura hace de las suyas, en especial en la zona que se trató de embellecer con el parque de Las Canquiñas, de Cristo Rey, el cual debe rehabilitarse, así como esa franja de verdor hasta la entrada del Zoodom. Es necesario que, transcurridas las elecciones, se le preste atención al zoológico. Y así como el Botánico conserva su atractivo original, por su buen mantenimiento y administración, por igual se debería aplicar esa misma fórmula al zoológico para restaurarlo, fortaleciendo su esplendor de antaño y convertirlo en un sitio turístico.