Parte del empresariado prospera bajo el mandato de Hugo Chávez

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CARACAS (AP).- Arturo Sarmiento viaja en un BMW con chofer, compró recientemente una estación de televisión y ha ganado generosos beneficios comercializando el petróleo venezolano.

El empresario de 35 años reconoce que un factor de su éxito fue la decisión de seguir teniendo negocios petroleros con el gobierno del presidente Hugo Chávez durante una huelga que paralizó la compañía petrolera estatal hace casi cuatro años.

Sarmiento dice que se opuso a la huelga desde un principio por considerar que era “criminal” intentar un cambio de gobierno, y esa decisión le ha rendido dividendos.

“Mientras otros estaban parados, yo estaba trabajando”, indicó el empresario, agregando que en ese tiempo “uno se convertía en un paria social si se atrevía a trabajar con el gobierno de Chávez”.

Pero en la actualidad, Sarmiento y muchos otros empresarios están haciendo tratos y prosperando, incluso cuando Chávez dice que está llevando a Venezuela hacia el socialismo y alejándose del capitalismo.

La clase empresarial ha descubierto oportunidades en un panorama político cambiante y está prosperando.

“Pienso que cuando se dan cambios sociales, entonces se abren los espacios y aparecen nuevos actores”, dijo Sarmiento, quien está en el negocio petrolero desde 1999. “Venezuela ha sido fluida siempre. Ahora mismo se está dando un cambio continuo muy importante”.

Algunos empresarios antichavistas han dicho que Sarmiento apenas tiene un éxito de taquilla y que es un oportunista. Pero incluso adinerados adversarios de Chávez, que solían tratar de derrocarlo, están haciendo lo mismo y anteponiendo sus intereses económicos a la política.

Una inyección de petrodólares en la economía ha impulsado un repunte del consumo de productos desde automóviles hasta teléfonos celulares, mientras que la banca está disfrutando de ganancias sin precedentes. Esto también se reflejó en la reciente emisión de bonos de deuda pública, la cual tuvo una alta demanda. Se espera además un crecimiento económico al cierre de año de 9%.

Chávez, que encabeza las encuestas con vistas a los comicios presidenciales del 3 de diciembre, se reúne de vez en cuando con los máximos dirigentes empresariales. Les asegura que no es ningún enemigo del sector privado, incluso cuando su gobierno ha endurecido las regulaciones, confiscado tierras agrícolas e instituido controles de precios en los alimentos.

“Se siguen haciendo negocios. Si hay quienes se niegan hacerlo pues, están perdiendo oportunidades”, dijo Miguel Pérez Abad, presidente de la prochavista FEDEINDUSTRIA.

Pérez Abad, que distribuye gas propano comprado a la petrolera venezolana, dice que sabe que muchos adversarios de Chávez están haciendo silenciosamente negocios con el gobierno, que está lleno de petrodólares y es una fuerza cada vez más dominante en la economía.

Un momento decisivo en el conflicto entre los empresarios y Chávez fue el devastador paro de dos meses convocado por la oposición a finales del 2002. Comenzó como un esfuerzo de la industria petrolífera para obligarlo a renunciar y se extendió, causando escasez de casi todo desde leche hasta medicinas.

Sarmiento ayudó importando gasolina a Venezuela durante la huelga, y continuó haciendo negocios con la petrolera después de que Chávez aplastó la protesta a comienzos del 2003, despidiendo a casi la mitad de los 40.000 trabajadores de Petróleos de Venezuela S.A.

Como los más exitosos empresarios, Sarmiento ha estado en el lugar justo, en el momento indicado, y a menudo ha llenado satisfactoriamente el hueco encontrado en el mercado.

Antes de incursionar en la compra y venta de petróleo, Sarmiento era un dinámico importador de whisky escocés, al ver este país como un mercado natural, ya que los venezolanos están entre los máximos consumidores de esa bebida en el mundo.

Sarmiento, quien habla un perfecto inglés con un acento británico, fue enviado por su familia a un internado en Gran Bretaña a los 11 años. Su padre, un ex oficial del ejército que trabajó como jefe de la custodia civil de presidente Carlos Andrés Pérez, quería que su hijo tuviera la mejor educación posible.

El venezolano, sin embargo, fue condenado al ostracismo por atreverse a trabajar con el gobierno durante el paro. “Perdí muchos amigos porque yo era un enemigo de su causa política”, indicó.

Muchos empresarios adinerados se cuentan entre los adversarios más vehementes de Chávez. El principal retador presidencial en las elecciones de diciembre, el veterano político Manuel Rosales, dice que Chávez está dañando la economía a largo plazo y promete crear mejores condiciones para los inversionistas.

Por su parte, Sarmiento insiste en que guarda distancia de la política, aunque desarrolla vínculos estrechos con el gobierno mientras representa grandes corporaciones petroleras. Se ha reunido con Chávez para conversar sobre algunos proyectos.

“Es un caballero. Y pienso que tiene buenas intenciones”, comentó.

Sarmiento cree que el apoyo popular de Chávez proviene de sus genuinos esfuerzos por ayudar a los pobres, y dice que los planes para “el socialismo de siglo XXI” son una evolución filosófica que promete una sociedad más igualitaria.

Otros no están de acuerdo, afirmando que Chávez plantea una amenaza seria para el sector privado. Flavio Fridegotto, un líder de la agrupación empresarial Fedecámaras, sostiene que el gobierno está “estrangulando el empresariado” con nuevas leyes y por la incertidumbre política”.

“¿Quién va a invertir cuando hay una amenaza de comunismo?”, dijo Fridegotto, añadiendo que muchos esperan que Chávez se torne más radical si es reelegido. “Lo que viene para nosotros no es fácil en Venezuela”, expresó.

Sarmiento, sin embargo, dice que ve oportunidades en vez de problemas o amenazas.

El año pasado compró la estación televisiva Telecaribe y ha incrementado su personal de 47 empleados a 160 desde entonces.

Aunque enfrenta una disputa con el ex propietario de la estación sobre los términos de la liquidación, Sarmiento dice que confía que Telecaribe encontrará una audiencia, en parte porque asegura que será imparcial en sus informes periodísticos.

“No estamos cerrados a ninguna tendencia política”, enfatizó. “Pienso que el mercado está abierto de par en par”.