Partidos políticos no, agencias de empleos sí

FRANCISCO ALVAREZ CASTELLANOS
A mi juicio, la República Dominicana está trillando el mismo camino de Venezuela, en lo que se refiere a la degradación de sus partidos políticos. En Venezuela, el COPEY y Acción Democrática despilfarraron más de 38,000 millones de dólares productos del petróleo. Aquí no tenemos petróleo, pero sí trabajos, miles de trabajos  verdaderos y muchos miles de empleos, de los que se pagan sin trabajar.

El Partido de la Liberación Nacional, fundado por Juan Bosch como un partido de cuadros, no de masas, se ha convertido en uno de tantos. Son poquísimos los peledeístas que saben que lo son, tal y como lo soñara Bosch. Antes se luchaba a base de ideales, pero hoy lo hacen pensando en el lucro que pueden conseguir.

Y esto, mis amigos, es el principio del fin de los partidos políticos como tales. Ahora lo que son no es otra cosa que simples agencias de empleos, con el gran problema que lo mismo piensan las masas que sus dirigentes.

Yo quiero con toda mi alma que Leonel Fernández haga un buen gobierno, por el bien del país y por el bien del propio PLD, ya que creo que se nos acabaron las alternativas. Pero la cantidad de nombramientos, en exceso claramente, que se ha  hecho, tanto en el exterior como aquí mismo, me hacen pensar que no estamos en la ruta debida.

Eso de designar como ayudantes presidenciales a unos cien presidentes de comités del PLD, me dejó sin aliento. Y luego, revisando los decretos en los que se nombran cónsules, vicecónsules y consulesas, etc. y embajadores en lugares con los que no hemos tenido prácticamente ningún tipo de relaciones, perdí  todas las esperanzas de vivir en una democracia verdadera.

Después de lo ocurrido durante los cuatro años pasados, en los que el país fue depredado hasta ahora impunemente por un grupo asaz conocido, yo pensaba que entraríamos en un cuatrenio en el que todos tendríamos que amarrarnos los pantalones, en beneficio exclusivo de la nación.

Pero hasta el momento no ha sido así, y los civilistas que creíamos eran los peledeístas, se convirtieron después del 16 de agosto en feroces individuos que asaltan oficinas públicas, sacan por el pescuezo a los empleados y, sin nombramientos de ninguna clase, se sientan en lugares que no les pertenecen, canibalizándolos, sin que nadie los ponga en el puesto que merecen.

Añadan a esto la parcialidad con que muchos jueces ejercen en los tribunales, libertando criminales, condenando a penas mínimas a auténticos asesinos, además de los contrabandos que conocidos empresarios han traído al país y que solo gracias a la acrisolada honradez de un Miguel Cocco, en Aduanas, han sido más o menos controlados, y tendremos un país que difícilmente saldrá del hoyo en el que lo metió el gobierno pasado.

Por eso estimo que estamos en el mismo camino de Venezuela, con la sola diferencia de que aquí no veo por ninguna parte a nadie con el “equipo” de Hugo Chávez, lamentablemente.