PASEO DOÑA BLANCA novedoso atractivo turístico en Puerto Plata

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Puerto Plata es uno de los polos turísticos más completos que tiene la República Dominicana, ya que ofrece un sin número de atractivos que no brindan otros destinos cercanos.
Este hermoso lugar ubicado en el norte del país brinda cultura, tradición, historia y recursos naturales, y cada cierto tiempo se reinventa ante la gran cantidad de turistas que llegan vía cruceros y por avión.
Un renovado lugar ha generado la atención a cientos de turistas criollos y extranjeros que llegan a La Novia del Atlántico, por ofrecer una calle pintada en su totalidad de rosado, con una gran historia de una familia que ha sido la pionera en el desarrollo turístico del país.
Paseo Doña Blanca. Una travesía pintada de rosado con toques victorianos caracteriza esta hermosa calle en Puerto Plata. La misma se ha vuelto el lugar más visitado, después de su Parque Central.
Doña Bianca o Blanca es una especie de paseo que conecta las calles Beller y John F. Kennedy en esta ciudad.
Su historia radica desde 1898 cuando Isidoro Rainieri y Bianca Franceschini, oriundos de Italia, llegaron a Puerto Plata y al darse cuenta de que hacía falta un hotel para atender a los viajeros decidieron fundar el Hospedaje del Comercio, al que luego cambiaron el nombre por Hotel Europa.
¿Quién fue doña Bianca? Doña Bianca, como era conocida en Puerto Plata, fue una mujer dedicada y comprometida con su familia, seria, trabajadora, fuerte y caritativa, que con esfuerzo y dedicación se entregó a educar a sus nueve hijos, el mayor de los cuales tenía 17 años, cuando su esposo murió en 1914 en Nueva York. A pesar de ello, pudo enviar a varios de ellos a completar su educación superior en Italia.
Sobre Hotel Europa. Pocos saben la historia de este hotel, el cual fue considerado el mejor del país, en su época.
Sobre dicho hospedaje aparecen escritos en múltiples obras de extranjeros que visitaron el país a principio del siglo XX.
Cuenta la historia que almirantes-comandantes de las fuerzas navales estadounidenses, para esa fecha, hacían reservaciones para almorzar en el hotel de los Rainieri, famoso por su exquisita cava de vinos.
El hotel es vendido a la muerte de doña Bianca en el 1946, dejando el nombre de la familia Rainieri franchescini en muestra histórica como una familia pionera y precursora del turismo en República Dominicana.