Pedro se declara amigo de Santana

Joel Sherman
Del NY Post
Fred Wilpon ya estaba emocionado. Su organización había cerrado un negocio durante el fin de semana con su principal meta, Johan Santana.

Ahora, después de almorzar en la casa de José Reyes y un tour por la nueva academia en la República Dominicana, Wilpon fue el anfitrión de una cena en un restaurante de Santo Domingo.

Su personal estaba allí, al igual que Moisés Alou y Pedro Martínez.

Su antiguo estelar miró fijamente a Wilson para revelar algo del nuevo estelar de los Mets. Martínez le dijo al dueño de los Mets que tenía unas cuantas camisetas colgadas en su despacho y que solo había una forma de llegar a esa pared de honor.

“Hay que ser mejor persona que jugador”. Una camiseta firmada por Johan Santana fue lo que Pedro enseñó a Wilpon.

Wilpon se sonrió al contar la historia. Fue una sonrisa de un hombre que había recibido buenas noticias y más buenas noticias, como ganar la lotería el día que le nace un hijo.

Dentro de la organización había habido preocupación por la posibilidad de que un orgulloso y competitivo Martínez no manejara bien la llegada de una versión más joven, mejor y más rica de él mismo.

Y aquí estaba Pedro, dándole su aprobación, bendiciendo no solo al lanzador sino al hombre.

Y ya no hay que teorizar mucho.

Santana es el Hombre. Fue traído a Nueva York para terminar una verdadera obra de arte.

El primer abridor designado para convertir a los Mets en un equipo de primera categoría.

En la actualidad, la situación de los Mets de hoy puede analizarse desde la enorme rueda de prensa en el Shea, que le dio la bienvenida a Martínez hace tres inviernos y que fue superada en tamaño la semana pasada.

Pero la adición de Martínez fue asunto de esperanza y credibilidad.

Fue la primera adquisición grande realizada por Omar Minaya y su administración.

Los Mets sabían de los problemas de hombro del dominicano.

Pero necesitaban al carismático estelar.

Para hacer desaparecer el mal sabor de Art Howe, y el cambio de Scott Kazmir.

Fue el inicio de la mejoría de un equipo que salió de ser un derrotero a uno que ha competido en las tres últimas campañas. Ahora, Pedro le tiende la mano a Johan, para ir más allá.