“Pedro, uno de los pitchers más inteligentes”

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Una carrera de 18 años en el béisbol de las Grandes Ligas que estuvo matizada por su gran gallardía, excelente repertorio y más que nada, mucha fiereza, el derecho dominicano Pedro Martínez enseñó algo que para el scout que lo contrató para el profesionalismo, el cubano Rafael Avila, ha visto pocas veces en su carrera.

“Pedro es uno de los lanzadores más inteligentes en haber jugado en el béisbol de las Grandes Ligas”, dijo Avila en una conversación telefónica con redactores del Hoy desde su hogar en Miami.

Avila recuerda que una de las cosas que siempre le llamó la atención sobre el lanzador que posteriormente ganó tres premios Cy Young en la Gran Carpa era que no había que repetirle demasiado las cosas.

“Con Pedro no había que hablar mucho. Uno le decía las cosas una sola vez y él las hacía, se las aprendía y además de todo es que tenía un control impresionante sobre sus lanzamientos y sobre su persona”, agregó el hombre de béisbol.

Martínez firmó con los Dodgers de Los Angeles el 18 de junio de 1988 para seguir los pasos de su hermano Ramón, que ya para la época era un lanzador que se desarrollaba en los circuitos minoritarios de la organización, con el status de prospecto e incluso que hizo su debut en ese mismo año en las mayores.

Avila recuerda muy bien al Martínez de ese entonces, un muchacho flaco y pequeño que vivía detrás de su hermano.

“Desde muy pequeño él siempre iba al complejo de los Dodgers, primero cuando estábamos en San Pedro y luego en Campo Las Palmas. Siempre se le veía con mucha gallardía y mucho ánimo de llegar a ser pelotero… y lo logró”, recordó Avila.

Un reporte que llegó a Cooperstown. Avila recuerda con mucha emoción un reporte que hizo para enviar a Pedro Martínez a los entrenamientos de primavera en los Estados Unidos luego de apenas un año jugando en Campo Las Palmas.

“La costumbre era que los peloteros jugaran dos años en la liga de verano antes de viajar a los Estados Unidos”, recordó.

Pero Avila quedó sorprendido con la calidad y el talento mostrado por ese muchacho flaco que todos llamaban el hermanito de Ramón. “Cuando mandé a Pedro a los entrenamientos -y ese reporte está en Cooperstown- dije lo siguiente: ‘De todos los pitchers que he visto en mi vida, él es el de mayor proyección’”, reveló el experimentado escucha y hombre de béisbol de los Dodgers.

“Eso era lo que Pedro enseñaba, era verdaderamente impresionante por una razón: él tenía no solo las cinco herramientas que uno conoce que tienen los lanzadores, él tenía una sexta herramienta que era su cabeza, la inteligencia, y una séptima herramienta que era el corazón”, agregó.

Ese corazón llevó a que el hombre que muchos dieron por poco probable a tener éxito en las mayores por su delgado cuerpo y pequeño tamaño conquistara 219 victorias en las Grandes Ligas.

Que lograra abanicar 3,154 rivales y que terminara su carrera durante la Era de los Esteroides con 2.93 de efectividad.

Y además de ganar tres premios Cy Young, dos en la Americana y uno en la Nacional, terminó su carrera como uno de los lanzadores más dominantes de todos los tiempos.

Rafael Avila definitivamente no se equivocó cuando lo recomendó.