“Pelea limpio, negro del diablo!”

El impasse suscitado entre las empresas e industrias ubicadas en la capital y las instaladas en las polvorientas y empobrecidas provincias fronterizas del país, bajo el amparo de la Ley de Incentivo 28-01, me trae a la memoria una historia, que aunque racista, tiene mucha similitud con la esencia del debate.

Cuando la persecución de los cristianos, se cuenta que un día fueron tirados a las arenas del Coliseo Romano un grupo de éstos para que fueran devorados por los leones mientras la multitud celebraba con júbilo la crueldad del horrible espectáculo.

Entre las víctimas, había un cristiano de piel oscura quien fue enterrado hasta el cuello para hacerlo presa más fácil de las fieras. Aterrorizado ante la situación, mordió la pata de un león que se acercó con fines de destrozarle la cabeza. Cuando la fiera retrocedió ante la inesperada actitud del infeliz, la multitud vociferó: “Pelea limpio, negro del diablo!”, en  defensa del león y en reproche al  cristiano que instintivamente atinó a defenderse. Retomando el lado serio de la situación que se debate, sin negar que hay aspectos en la aplicación de la Ley 28-01 que deben supervisarse para evitar distorsiones, no menos cierto es que el Gobierno debe cuidarse de no cometer una injusticia para complacer a ciertas élites empresariales del país.  Élites cuyas hermosas  e inteligentes  representantes se sirvieron con la cuchara grande en una intensa campaña mediática que, entre otros argumentos, enarbolaban con preocupación  la reducción de  las recaudaciones fiscales debido a las exenciones fiscales otorgadas a las empresas fronterizas, aunque en el conflicto de la Barrick Gold  con el Estado,….. “enseñaron el refajo”.