Peligro en ciberespacio es una preocupación a nivel mundial

24_03_2016 HOY_JUEVES_240316_ Economía4 D

Gwen Ackerman y Jonathan Ferziger

El peligro creciente del ciberespacio como nuevo frente es una preocupación a nivel mundial.

En tanto los hackers se vuelven cada vez más sofisticados, una serie de fuerzas armadas está capacitando a reclutas especializados en guerra virtual.

Los ataques contra sistemas militares son clasificados pero en los últimos meses los piratas robaron US$101 millones del Banco Central de Bangladesh y dejaron a miles de personas sin electricidad en Ucrania.

El mes pasado, el ministro de gabinete británico, Matt Hancock, anunció la decisión de profundizar la cooperación con Israel para enfrentar los ciberataques contra instalaciones nacionales de infraestructura y fortalecer los lazos entre los equipos nacionales de respuesta a ciberemergencias.Las fuerzas armadas israelíes están

poniendo más recursos en el campo de batalla virtual y en junio, el jefe militar, teniente general Gadi Eisenkot, ordenó el establecimiento de un cibercomando para supervisar toda la actividad operativa en el ámbito virtual. Los primeros aprendices completaron su curso de 12 semanas en diciembre.

El “cibercomando en definitiva participará activamente en operaciones ofensivas y defensivas, en estrecha asociación con las unidades en el terreno, contrarrestando principalmente los sistemas de mando y control del enemigo y otros componentes operativos fuertemente basados en las tecnologías de la información”, dijo el Instituto Nacional de Estudios Estratégicos de Tel Aviv en un informe dado a conocer después del anuncio de la formación del comando.

No existen estadísticas sobre el número de ciberataques a las redes militares de Israel, pero los funcionarios denuncian cientos de miles de intentos diarios en todo el país.
Si bien Israel no hace comentarios sobre su participación declarada en ataques ofensivos, el delator estadounidense Edward Snowden dijo a Der Spiegel que Israel ayudó a los Estados Unidos a crear el virus informático Stuxnet que desactivó centrífugas nucleares en Irán en 2010. Irán atribuyó el virus Flame, que debilitó su industria energética en 2012, a “regímenes ilegítimos”, una expresión que suele utilizar para referirse a Israel.

En aquel momento, Moshe Ya’alon, actualmente ministro de defensa, dijo que sería “razonable” que quienquiera que se viera amenazado por Irán utilizara ciberarmas.

Para los aprendices oficiales en el cibercomando de Israel, una de las prioridades máximas es aprender a reconocer que algo aparentemente insignificante como un mensaje de error puede ser sospechoso.

“Tienen que entender que esto es una guerra y nada se barre debajo de la alfombra”, dijo Focsenianu. En un momento del ejercicio, los soldados se precipitaron para eliminar un agresor que ya había infiltrado su sistema y no se dieron cuenta de que otros atacantes derribaban su portal virtual.

En la vida real, ese error puede resultar fatal. La toma por parte de un enemigo de un sistema que alerta a los israelíes de ataques entrantes con cohetes, por ejemplo, podría hacer que éste funcionara mal llevando a la opinión pública a perder confianza en su credibilidad e ignorar las alarmas durante un ataque de verdad, dijo Foscenianu. Una situación más difícil implicaría “perder todos los activos que son importantes”, dijo.

Los aprendices pueden ser reasignados a sus comandos originales para supervisar ejercicios como las maniobras que lleva a cabo la marina para estar preparada en caso de posibles ciberataques contra su flota.

El cibercomando de elite de las fuerzas armadas israelíes perfecciona sus habilidades en Hogwarts.

Un grupo selecto de ases informáticos que participaron en el curso de capacitación de oficiales de mando llevará pronto lo que aprendió en una simulación reciente de una semana al campo de batalla virtual, donde usará sus habilidades tecnológicas para defender su país.

Durante el curso, los cibercadetes de los cuerpos de tierra, aire y mar fueron asignados a grupos con los nombres de las casas del colegio en los libros de Harry Potter. Uno de los ejercicios se basó en Quidditch, el deporte ficticio que se juega sobre escobas.