Pensiones: un ejemplo

Con la venia del señor director y ejecutivos de HOY, me permito copiar lo esencial de la carta que recibí el 18 de septiembre en curso, suscrita por la Dra. Tania Peguero, sobre mi artículo de fecha 31 de agosto pasado, titulado “Pensiones, lo justo y lo inexplicable”, dado el hecho de que no soy funcionario gubernamental con capacidad para resolver su inquietud, sino un pensionado que, junto a otros, cerca de 200 médicos más, hemos sido puestos en ascuas esperando que se resuelva el error técnico administrativo con nuestras pensiones, y se nos dé el mismo trato que a numerosos colegas que cotizaron y trabajaron en nuestras mismas condiciones:
“Queremos felicitarlo por su artículo. Por eso me dirijo a usted con un caso que conozco de primera mano: Mi padrastro, Dr. Felipe Herrera Díaz, médico ortopedista, sirvió para el sector público desde 1957, en el leprocomio de Nigua. Luego pasó al Hospital Dr. A. Cabral (Santomé) . De ahí al Hospital Dr. Darío Contreras, desde 1966 a 1984 donde ejerció labores de Director, entre otras. También fue Director del comité nacional de emergencia SESPAS. Laboró en el Ayuntamiento desde 1986 a 2012, siendo Director y fundador del centro médico de Ralma , SD Este. Hasta que finalmente fue pensionado con la ridícula y paupérrima suma de RD$6,600.00. Sí, está leyendo bien, seis mil seiscientos miserables pesos. Hemos solicitado en innumerables ocasiones la revisión y “dignificación” de dicha pensión, sin ningún resultado .Ojalá este testimonio le sea de utilidad para poder acudir al auxilio de esos médicos que dejaron sus vidas en los hospitales, y hoy no ganan ni para sus propias medicinas”.