Pentágono acusa medios fabricar héroes de guerra

WASHINGTON (AFP).- Acusado de fabricar héroes a partir de mentiras, el Pentágono repitió ayer, miércoles, que se habían cometido errores en el caso de la muerte de un soldado en Afganistán, pero señaló con el dedo a los medios de comunicación en la historia de Jessica Lynch, convertida a su pesar en una falsa heroína de la guerra en Irak.

Durante una audiencia en el Congreso, el hermano de la ex estrella del fútbol americano Pat Tillman y la ex soldado Jessica Lynch acusaron al ministerio de Defensa estadounidense de intentar mejorar la imagen de las guerras mintiendo y exagerando hechos.

El Ejército había afirmado inicialmente que había muerto heroicamente el 22 de abril de 2004 en una batalla contra insurgentes talibán. Semanas más tarde reconoció que había muerto por disparos de soldados norteamericanos.

La muerte de Pat Tillman, quien había puesto fin a su carrera de futbolista en 2002 para incorporarse al Ejército como simple soldado para defender a su país tras el 11 de Setiembre, suscitó en aquel momento una viva y extensa emoción en Estados Unidos.

Un comunicado de la Casa Blanca afirma este miércoles que el presidente George W. Bush espera que los responsables que indujeron a error a la familia del futbolista sean castigados.

El presidente, dijo la portavoz Dana Perino, “se disculpa profundamente ante la familia” de Tillman después de que el hermano de la estrella acusara a los militares estadounidenses de haber mentido para evitar un desastre político.

Durante la audiencia en el Congreso, Kevin Tillman, el hermano del ex futbolista, acusó al Ejército de haber mentido acerca de las circunstancias de su muerte con fines propagandísticos.

“Fue una total ficción”, afirmó, acusando al Ejército de “haber mentido de manera deliberada”. “Una terrible tragedia, que habría podido disminuir el apoyo a la guerra en Irak, fue transformada en un mensaje que sirvió para apoyar las guerras en Irak y Afganistán”, dijo.

   Sin embargo, un solo oficial, el general Phillip Kensinger, quien comandaba las fuerzas especiales del Ejército, está acusado de haber engañado intencionalmente a la familia al no decirle que su ser querido había sido víctima, por error, de disparos de otros militares estadounidenses, según ese informe.

   El secretario del Ejército, Pete Geren, había declarado en el momento de la publicación del informe que había pedido al general William Wallae que en el plazo de 30 días hiciera recomendaciones sobre medidas a tomar contra los nueve oficiales.

   Según Bryan Whitman, las investigaciones realizadas por el Pentágono “muestran un profundo deseo de conocer los hechos y de asegurarse que en casos de esa naturaleza no se repitan los errores cometidos”.

   En lo que respecta al caso de Jessica Lynch, el portavoz del Pentágono acusó a los medios de haber convertido en la época a la joven militar en una heroína.

   “Lo que recuerdo es haber llamado a la prudencia sobre lo que estaba pasando”, dijo. “Fui muy prudente cuando vi las informaciones de prensa sobre el tema”, insistió.

   Jessica Lynch se convirtió a su pesar en un símbolo de valentía tras haber caído prisionera de los iraquíes a principios de la guerra en marzo de 2003.

   La militar le reprocha al Pentágono haber utilizado su odisea con fines propagandísticos. A fines de 2003 había explicado que, contrariamente a lo que se había escrito, ella no había “combatido a muerte” en el momento de su captura y que no había sido maltratada en el hospital iraquí donde estuvo detenida.