Pentágono desconoce suerte
de explosivos

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WASHINGTON (EFE).- El Pentágono indicó ayer que no sabe exactamente qué ocurrió con las 377 toneladas de explosivos que estaban en el arsenal iraquí de Al-Qaqaa, cuya desaparición se ha convertido en asunto central de la campaña electoral estadounidense.

   Desde la invasión de Irak en marzo de 2003, las tropas estadounidenses han destruido o confiscado para su destrucción más de 400.000 toneladas de armamento y explosivos, pero se calcula que unas 250.000 toneladas no se han hallado o han pasado a manos de los insurgentes.

   El mayor Austin Pearson dijo en el Pentágono que su unidad retiró de Al-Qaqaa 250 toneladas de trinitrotolueno, explosivos plásticos, mechas de detonación y fósforo blanco (napalm) el 13 de abril de 2003, 10 días después que las primeras unidades estadounidenses llegaron al lugar.

   Pero ninguno de esos explosivos estaba depositado en los recintos que tenían sellos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), explicó el portavoz del Pentágono, Larry Di Rita.    “Desde la caída del régimen (de Sadam Husein), las fuerzas de la coalición han encontrado, destruido o marcado para destrucción 10.000 depósitos de armamento, que incluían unas 400.000 toneladas de munición de todo tipo”, añadió Di Rita.

   “La munición en cuestión (en la polémica sobre Al-Qaqaa) consiste en la milésima parte de eso”, añadió el portavoz, en un intento de restar importancia a la desaparición de las casi 380 toneladas de explosivos.

    “Hemos destruido o marcado para destrucción mil veces más munición que la ahora cuestionada”, insistió.

   Di Rita no pudo afirmar si el armamento retirado por la unidad al mando de Pearson era parte del armamento cuya desaparición de Al-Qaqaa es ahora motivo de críticas del candidato presidencial demócrata, John Kerry.

   La OIEA efectuó su última visita a Al-Qaqaa y supuestamente selló el recinto el 15 de marzo de 2003, cinco días antes del comienzo de la invasión estadounidense, tras tomar nota del material allí encontrado.

   Las primeras tropas norteamericanas pasaron por el lugar el 3 de abril en su marcha acelerada hacia Bagdad.

   A finales de mayo, cuando ya habían llegado a Irak equipos especializados en la búsqueda de armamento, los mandos estadounidenses declararon Al-Qaqaa como un sitio que había sido saqueado y vaciado de su contenido de valor bélico.

   Hace dos semanas las actuales autoridades iraquíes indicaron a la OIEA que los explosivos habían desaparecido de Al-Qaqaa como resultado de robos y saqueos “debido a la falta de vigilancia”.

   El candidato demócrata a la Casa Blanca, John Kerry, acusó inmediatamente al gobierno del presidente George W. Bush de incompetencia, y dijo que por esa supuesta negligencia ahora los explosivos pueden estar en manos de los insurgentes iraquíes y los terroristas de todo el mundo.

   El jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, y otros funcionarios del gobierno de Bush han sugerido que el régimen de Husein retiró el armamento y distribuyó los explosivos antes de que llegaran a Al-Qaqaa las tropas de EEUU.

   Cuatro días después del paso por Al-Qaqaa de los primeros soldados de EEUU, llegó al lugar otro destacamento, cuyos soldados no inspeccionaron el arsenal. Un portavoz de ese segundo grupo dijo que había indicios de que a esas alturas el arsenal había sido saqueado.

   La unidad de Pearson retiró 250 toneladas de armamento, que luego fue destruido, lo cual muestra que hasta el 13 de abril todavía había en Al-Qaqaa material bélico.

   La televisión estadounidense ha mostrado desde ayer un vídeo grabado el 18 de abril de 2003 por un equipo de la televisión estadounidense,  en el cual se ve a soldados que inspeccionan cajas de explosivos en Al-Qaqaa.