Periodismo panóptico

Federico Henríquez Gratereaux

Un periodista se levanta de la cama y, antes de recoger los periódicos, atisba por la ventana para saber si el día estará nublado o lleno de sol. La variedad de noticias y opiniones es parte esencial de la mejor tradición del periodismo en todo el mundo. La gente tiene intereses divergentes; hay personas que nunca leen la sección económica de los periódicos; otras, en cambio, no dejan de verla nunca; los amantes de las páginas deportivas son legiones; pero existen individuos que echan esa parte del periódico al zafacón. Los periódicos intentan servir a todos los públicos; deben cubrir todas las actividades.

La política, obviamente, es asunto central en todos los países, lo mismo que los deportes o los negocios. Un gran número de ciudadanos “consume” este tipo de informaciones. Las cuestiones políticas, económicas, deportivas, despiertan pasiones, angustias, fervores. Los periodistas responsables “miden”, mentalmente, la cantidad de personas que podrían ser “afectadas” por esas noticias o por los comentarios sobre ellas. Pero todas estas cosas atañen al ejercicio profesional del periodismo, a los servicios que las empresas de comunicación pueden brindar “al público en general”. Sin embargo, existen otros lados fundamentales que conciernen a la vocación concreta del periodista, entre ellos la curiosidad y el empecinamiento de “dar testimonio”.

Hay periodistas que no pueden ver ciertos letreros callejeros sin “dejar constancia” de su existencia. Hay congregaciones religiosas con nombres curiosos: “Ovejitas de la Epifanía”; también: “Misión de la manada pequeña”. ¿Qué puede haber detrás de esos rótulos? ¿A cuántas personas les interesaría saberlo? Los crímenes, los secuestros y violaciones, se consideran informaciones “sensacionales”. Los extremos de la maldad humana atraen de manera especial a los lectores de periódicos. Hay periodistas especializados en crónicas sangrientas, en asesinatos truculentos.

Algunas veces los periodistas, cansados de la repetición de los “conflictos obrero-patronales”, de las diferencias políticas intrapartidarias, prefieren poner su atención en la venta de flores, en los estudiantes de piano y violín, en los mercados de pulgas, en la vegetación de algunos valles hermosos de la República Dominicana. Las visiones y reflexiones de los periodistas suelen ser dolorosas, amables, inquietantes, sorprendentes. Pero sobre todas las cosas, abarcan una amplia gama de formas de ver la vida.