Personal de salud pensionado narra vive casi en mendicidad

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Marina Ramírez, una enfermera profesional, la doctora Elvira Romero y la farmacéutica Altagracia de Jesús Tavárez tienen en común su profesión en la medicina, que sobrepasan los 75 años de edad y que tienen una pensión que no les permite ni siquiera para comer o comprar sus medicamentos.

Ellas, igual que otros pensionados trabajaron en los hospitales públicos hasta 40 años pero el salario más alto con el que los pensionaron apenas llega a RD23,000.

“De los RD$23,000 con los que me pensionó mi partido, el de la Liberación Dominicana, compro RD$16,000 de medicamentos y lo otro no me alcanza para mis alimentos; dijo la doctora Adelaida Núñez Diplé, doctora de Bonao, quien llegó a ocupar la dirección de un hospital.

Los trabajadores de la salud pensionados de diferentes ramas de la medicina narraron ayer en una rueda de prensa las penurias que pasan con los pocos recursos con que el Estado los pensionó.

Con sus rostros envejecidos y con las huellas que dejan los años, narraron a los periodistas que si no fuera por la solidaridad de sus hijos, pasaran hambre.

Maritza Ramírez, oriunda de Puerto Plata, vino a la capital en busca de un sueño: quería ser médico pero no pudo y se hizo licenciada en enfermería. Está pensionada con RD$5,000, es decir, unos US$110 al mes. “Esto es una vergüenza, no es política como dice la ministra de Salud, es que los pensionados pasamos hambre, por esa razón los profesionales no quieren retirarse a sus casas”, dijo Ramírez.

Los médicos, enfermeras, bioanalistas y farmacéuticos pensionados denunciaron que viven en condiciones de miseria e indigencia, no tienen con qué comer ni comprar sus medicamentos.

Sus condiciones son tan precarias que algunos lloraron al contar sus penurias. Tomaban el micrófono y temblaban al hablar; sufren diabetes, parkinson, hipertensión y artrosis, entre otras enfermedades.