Pese al aumento de producción, “no es fácil” conseguir todos los medicamentos en Cuba

LA HABANA. AFP. El crecimiento de la producción de medicamentos en Cuba mejoró el acceso de la población a esos productos, aunque persiste cierta escasez fomentada por déficit productivos, sobreconsumo y mercado negro, según los especialistas del sector.

“Resolver en la farmacia los medicamentos que manda el médico ha mejorado muchísimo en los últimos 10 años, pero aun así, no es fácil conseguirlos todos, muchas veces las personas acuden a revendedores o lo mandan a buscar al extranjero”, dijo a la AFP Gisela Vázquez, una enfermera de 44 años. Los medicamentos están exentos de impuestos aduaneros.

La producción y venta de medicinas en Cuba está totalmente en manos del Estado y su escasez fue dramática hace unos 10 años, pero fuertes inversiones en el sector mejoraron desde entonces la situación. Ese proceso se basó en un fuerte caudal científico existente, que permitió incluso desarrollar vacunas y fármacos novedosos.

La venta de medicamentos es ahora el segundo renglón de exportación de bienes, después del níquel, con unos 600 millones de dólares anuales.

“Es muy difícil que falten” las medicinas para enfermedades crónicas como la hipertensión o la diabetes, dijo a la AFP María Fernández, de 58 años, que gasta unos 13 pesos (0,55 dólar) de su jubilación mensual de 268 pesos (11 dólares) en comprar el amlodipino y la clortalidona para su presión.

Pero muchas veces paga a un revendedor 10 pesos (0,35 dólar) por 10 tabletas de dipirona, un analgésico muy usado, o 25 pesos (un dólar) por vitamina C. El rey del mercado negro es el meprobamato, un ansiolítico y relajante muscular, que la industria está sustituyendo, pues crea hábito.

“Mucha gente lo compra para tomar o para mandarlo a sus familiares en Miami”, Florida, dice Fernández. La producción de medicinas se duplicó entre 2007 y 2010, según las más recientes cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas.

El país gasta actualmente 300 millones de dólares anuales en importar materias primas y medicamentos no producidos en Cuba. “Estamos trabajando en el fortalecimiento de la industria nacional para tener más sostenibilidad y que cada día pueda ser mayor la producción”, dijo a la televisión José Vélez, Director Nacional de Medicamentos del ministerio de Salud.

Muchos de esos medicamentos importados son subsidiados o suministrados de forma gratuita, sostiene José Fernández, vicepresidente del grupo empresarial estatal BioCubaFarma.

Su empresa paga alrededor de cinco dólares al importar una dosis de insulina, que vende a 1,25 pesos (0,05 dólar), mientras que el tratamiento anual de anticuerpos monoclonales, suministrado gratuitamente en los hospitales a pacientes con cáncer de mama, cuesta entre 35.000 y 45.000 dólares. Los medicamentos contra el SIDA, son entregados gratis a los afectados.

Sobrecosumo y automedicación. Las 2.141 farmacias comunitarias, 167 hospitalarias y otras 600 en centros asistenciales atienden mensualmente a 10 millones de clientes que presentan entre 15 y 20 millones de recetas médicas, según la televisión estatal.

Cuba tiene una población de 11,1 millones. Aunque la industria admite déficit productivos en algunos medicamentos (583 de los 881 medicamentios que conforman el Cuadro Básico, es decir 66%, se producen en Cuba), la escasez se incrementa por el acaparamiento preventivo o los robos por parte de empleados para vender en el mercado negro.

Según los especialistas, a nivel internacional las mujeres consumen más medicinas que los hombres, aunque su expectativa de vida es mayor.

Un reciente estudio publicado en la Revista Cubana de Salud Pública en septiembre, señaló que más del 57% de las mujeres encuestadas consume medicamentos regularmente, y ese consumo es mayor en el caso de las jubiladas, con un 88%.

Cuanto menor es el nivel cultural, tanto mayor es el consumo, agregó. Los medicamentos más consumidos son los cardiovasculares, antiinflamatorios, analgésicos, relajantes musculares y psicofármacos.

Las autoridades sancionan fuertemente a los revendedores de medicamentos y despliega una campaña mediática contra la automedicación y el sobreconsumo como el popular programa televisivo “La Dosis exacta”, pero aun así, “no es fácil”, como dicen los cubanos para reconocer dificultades.