Pesimismo que salta a la vista

No es imprescindible ocuparse de saber si fue o no fue científicamente correcto el método aplicado en Latinoamérica para establecer mediante  encuestas las expectativas de la gente frente a la crisis financiera mundial. Para aceptarles localmente  algún crédito a los resultados  debería bastarnos  con conocer que el llamado “Latinobarómetro” de periódicas mediciones sociales y políticas halló que los dominicanos estamos entre los más preocupados por el futuro. Apenas un 23% tiene alguna confianza en el porvenir.

En esta tierra, en la que ha crecido el pesimismo, no debe sorprender que el ciudadano reaccione a unos perfiles constantes de la realidad que exponen: desproporciones en el gasto público, incapacidad del Estado para resolver la indoblegable crisis de energía y otras fallas institucionales que han agrandado  la brecha entre sectores sociales y erosionado severamente el poder adquisitivo de los más débiles, mientras el país se aleja  de objetivos importantes como mejorar la educación y crear empleos masivamente.

Agréguese  la creciente incidencia de los delitos y de la violencia con la sucesión de brutales homicidios. Añádase  la infiltración  alarmante del narcotráfico en áreas de armas y poder del Estado. Es lógico que muchos dominicanos duden de que el país va, efectivamente, hacia la superación de sus más graves problemas.

Buen homenaje;  fundas penosas

Cada miembro de las instituciones armadas que cumpla fielmente con sus deberes  -lo que no debe ser la excepción sino la regla- se hace acreedor al reconocimiento después que la debilidad de controles internos permitió que un número importante de militares deshonrara sus uniformes, según acusaciones y expedientes recientes dispuestos por las propias autoridades. Fue oportuno que la Jefatura de la Marina hiciera antier un homenaje  público a once  efectivos, por buen comportamiento.

Lo que no venía al caso era exhibir soldados llevando fusiles en la mano derecha  y funditas con el lema “e’ palante que vamos” en la izquierda, como mostraron fotos de la prensa ayer. Aquello recordó el abuso en el uso de recursos públicos exhibido en la pasada campaña electoral para lograr la reelección. Retribuyamos bien  a los soldados y ofrezcámosles buenos ejemplos desde arriba, sin hacerlos aparecer como pobres de solemnidad asistidos de emergencia.