Pestilencia agobia residentes Duarte con 27

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POR ODALIS MEJIA
Problemas en el tránsito, un olor pestilente y una gran cantidad de mosquitos son el resultado de la acumulación de agua en la avenida 27 de Febrero, entre la Duarte y Hermanos Pinzón de Villa Consuelo, situación que tiene más de dos años debido a que los colectores y filtrantes están tapados.

Esta situación tiene desesperados a residentes,  comerciantes y transeúntes, quienes demandaron del Ayuntamiento del Distrito Nacional una solución definitiva al considerar que da pena y vergüenza que ocurra esto en pleno centro de la ciudad.

El problema se empeora  cada vez que llueve, puesto que es difícil para los conductores cruzar los carriles de la 27 de Febrero, sobre todo el derecho,  exclusivo para emergencias y autobuses.  Además de la eterna acumulación de aguas y basura, en el carril exclusivo hay un hoyo que permanece cubierto, por lo que cuando los vehículos pasan por ahí casi siempre se quedan estancados y tiene que ser sacados con una grúa.

Según Antonio Medina cada cierto tiempo un camión del ADN saca un poco de agua por bombeo, pero que siempre queda una buena parte acumulada y el problema se mantiene porque no se limpian los pozos y filtrantes.

Criticó que en una avenida  céntrica de la ciudad y tan importante como la 27 de Febrero, teniendo el edificio de la Cámara de Cuentas al lado, un flujo vehicular y comercial tan grande, persista esa situación. Mientras que José Calazans llamó la atención de las autoridades por lo que representa para la salud esa acumulación de aguas sucias en momentos que ocurren epidemias como el dengue y otras.

Dijo que el problema se agrava con la tirada de basura de toda clase y de forma indiscriminada. “¿Y como es que se puede mantener un criadero de mosquitos en pleno centro de la ciudad?, eso da pena y vergüenza”, expresó.

Recientemente los residentes y comerciantes  abrieron una zanja para que el agua se pueda esparcir al carril izquierdo de la 27 de Febrero y circule, lo que ha agravado el problema porque ahora el charco cubre ambos espacios, y además contribuye más con los taponamientos.

Hace algunas semanas se colocó una soga para evitar que los carros crucen por el carril exclusivo y caigan en el hoyo, pero la misma fue supuestamente robada por los palomos que pernoctan por esa zona conocida también como la de “los piperos”.

Rosa Rodríguez, comerciante, señaló que han sido muchos vehículos que se quedan a cada momento y se inundan rápidamente luego que se quitara la soga como señal de precaución.

Mientras que Nicanor de los Santos afirmó que en ocasiones el mal olor es tan fuerte que se siente a varias cuadras.

En esa zona confluyen varias paradas de autobuses que viajan a las principales provincias del Sur y la frontera y  comercios de todo tipo, sobre todo compraventas, joyerías, mueblerías entre otros.