Pezones nuevos con leche espesa

POR FEDERICO HENRÍQUEZ GRATEREAUX
Te parece correcto grabar nuestras conversaciones, sea aquí en la taberna o en el auditorio de la universidad? – ¿Con qué finalidad haríamos algo así, Ignaz? – Ladislao me ha escrito pidiéndome que realice unas averiguaciones acerca de la vida académica en Alemania durante el gobierno de Hitler; sobre las actuaciones de Heidegger en los tiempos en que fue rector en Friburgo; también quiere conocer ciertos documentos que tocan las relaciones de Goebbels con algunos catedráticos alemanes en los años 1942/43, en medio de la Segunda Guerra Mundial. Ya tengo los diarios del ministro nazi para poder seguir la cronología y localizar los documentos que interesan a Ladislao. – ¿Quiere decir que harás igual que Panonia: te pondrás al servicio de Ladislao? – Creo que ayudarle a conseguir ciertos datos precisos no es ponerme a su servicio, como si yo fuese un criado. Además, él está haciendo un trabajo que merece colaboración académica. Entregué los documentos que Panonia recogió para Ladislao por encargo tuyo. ¿Podemos decir por eso que los dos hemos sido mensajeros de Panonia al servicio de Ladislao?

– Miklós, tal vez resulte útil enviar grabaciones nuestras a Panonia; y que sea ella quien redacte extractos y los haga llegar a La Habana. Aquí tenemos más libertad académica de la que parece haber en Cuba. Si yo despachara cintas con grabaciones a la dirección de la Unidad Científica de Investigación Social, quizás crearía problemas a Ladislao con las autoridades políticas de la isla. No estoy seguro; pero es mejor no correr ese riesgo. Hemos pasado malos ratos en Hungría; y ya ves que en Praga, donde la situación es mucho más cómoda, los espías van a las tabernas a escuchar a los parroquianos.

– Te diré la verdad: Panonia, inducida por Ladislao, leyó un libro escrito por un historiador español titulado: El pensamiento de Cervantes. El autor, Américo Castro, salió de España y fue a vivir a los Estados Unidos; el libro era propiedad del padre de Ladislao. Cervantes – tu bien lo sabes – modificó radicalmente las novelas de caballería; y lo importante es que la novela moderna se convirtió en el género literario predilecto de las masas alfabetizadas de Europa. Panonia explicaba, casi todas las semanas, que la chabacanería de la radio y de la prensa terminaría por aplastar la sensibilidad, la inteligencia y la iniciativa, de los pueblos pobres de la Europa del Este. Los periódicos y la radio han cambiado la forma de adquirir conocimientos por el hombre común. Los trabajadores urbanos ya no tienen un magister visible; las noticias radiales y los titulares de la prensa son sus fuentes principales de aprendizaje. Ya que has mencionado a Joseph Goebbels, aprovecho para decirte que el 10 de mayo de 1943 él escribió en su Diario: “En fin de cuentas, las mujeres constituyen un formidable poder y tan pronto uno toca sus institutos de belleza, por ejemplo, se convierten automáticamente en enemigas implacables”. Panonia había copiado el texto para Ladislao y antes de entregarlo me lo dio a leer a mí. Goebbels añadió a lo de las mujeres: “El Führer se opone con energía a la elevación de los impuestos sobre las entradas de teatros y cines. […] El Führer preferiría establecer más loterías o extender las existentes porque por este procedimiento el dinero va a manos del Estado sin que el hombre de la calle se sienta ofendido o molesto…”

– Ladislao tiene un temperamento dado a las “salvaciones”.

Piensa que las masas pueden ser rescatadas de la propaganda política mediante un nuevo género que combine adecuadamente la narración, la explicación y la emoción. Cuando estuve en Budapest supe que Ladislao acudió tres veces a la iglesia catedral, solo para contemplar la urna con el puño incorrupto de San Esteban rey. El cree que sin esas “novelastras” que se ha propuesto escribir los hombres de hoy serían presas fáciles del cine, de los medios de comunicación controlados por el Estado, de la propaganda partidista. Es por eso que hablaba continuamente del entontecimiento colectivo. Estimaba que los pueblos, europeos, atrapados entre dos bloques políticos, sobrevivirían apenas, embrutecidos por la publicidad.

– Cervantes llevó a la novela una reflexión certera sobre la sociedad española; sobre sus estamentos sociales y contradicciones en las costumbres; sobre sus vicios, injusticias, padecimientos económicos. Pensó en todas las clases: en las de arriba y en las de abajo. Ofreció en su Quijote el contraste entre dos maneras de ver el mundo. El caballero andante y su escudero veían dos paisajes diferentes, igualmente verdaderos, quizás complementarios. Las ideologías religiosas de moros, judíos y cristianos son el trasfondo de las peripecias de todos los personajes, tanto de los principales como de los menores. Los alimentos interiores de las sociedades modernas han sido suministrados, simultáneamente, por el arte y el pensamiento abstracto. Esa es la leche psíquica que ha nutrido la civilización occidental durante tres siglos. Ladislao convenció a Panonia de la importancia de su tarea literaria. Ha logrado involucrar en esa empresa a algunos cubanos y norteamericanos. Sus “novelastras” brindarán reportajes mechados con meditaciones, reviviscencias históricas y un poco de teatro. Los periódicos podrían llevar al público actual una saludable leche espesa a través de estos pezones nuevos. Praga, República Checa, 1993. (M.U./ID).