Pianitos con Haití

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Días atrás escribí la expresión que sirve de título a este escrito. Quienes nos leen recordarán esta frase en nuestro artículo “Resurrección de un fantasma”, aparecido en la edición del jueves 14 de este mes en HOY. Recriminaba, sin mencionar sus nombres, a funcionarios diplomáticos haitianos acreditados en el país, y a altos funcionarios haitianos, que quieren echar a pelear a ambos pueblos. A poco, la señora Michèle Pierre-Louis, Primer Ministro de Haití, repitió el sonsonete de sus subalternos.

Más inteligentes, razonables y lógicos en su proceder, han sido unos nacionales haitianos que agarraron a Chico Pié y lo entregaron a la Policía Nacional. Ocurre que este chico vivía con Mamay Bufet, en la jurisdicción del municipio de Mao, en la Provincia de Valverde. La semana pasada llegó a su casa y encontró a Mamay con otro compatriota suyo que no era él. Agarró el machete que portaba y acabó con su mujer. Otros haitianos que vivían en el villorrio lo contuvieron, retuvieron y entregaron a la policía de la República Dominicana.

Si esos haitianos no agarran a Chico, ¡sabrá Dios de qué nos estarían acusando! Tal vez estaríamos siendo inculpados de los pecados de Mamay o del asesinato de ésta. Sus compatriotas, más comprensivos, hicieron lo que tenían que hacer y llevaron al victimario de Mamay a la policía dominicana de Mao.

Lo que ha provocado la tardía y equívoca declaración de la señora Pierre-Louis fue un pleito semejante al que acabo de narrar. Un nacional haitiano, albañil que trabajaba con un maestro constructor dominicano, agarró su machete y cercenó la cabeza a su patrono. Luego hirió a un sobrino del maestro constructor. Por supuesto, debido a este asesinato debimos tomar al haitiano, bañarlo, vestirlo y entronizarlo en ara sagrada. Pero los vecinos del matador, del muerto y del herido en el sector Buenos Aires, en Herrera, no pensaron igual que los funcionarios haitianos.

Agarraron al victimario y en vez de entronizarlo como debimos hacer,  y haremos en el futuro, lo mataron. Mal hecho, sin duda. Pero recordemos que si esos vecinos no intervienen, tal vez el joven herido, sobrino del maestro constructor, también estaría siendo llorado. Es probable que el primer victimario exhibiese una ira incontenible. En el caso, en la necesidad de someterlo, alguien se inventó el agredirlo para controlarlo. Y de la agresión se llegó a la muerte.

Pienso que no hubo premeditación como cuenta Lope de Vega que la hubo en Fuenteovejuna. En refriegas de barrios estas reacciones en cadena son asunto normal. Es lo que debieron considerar la señora Pierre-Louis y todos los que previo a ella han impulsado un distanciamiento entre los dos pueblos. Si han leído la obra del teatro español del siglo de oro sabrán que el Alcalde tenía jarto a su pueblo. De manera que con premeditación se concertaron para acabar con el funcionario. Cuando el rey mandó a investigar para castigar al asesino, todo el pueblo se puso a una y se declaró culpable. Al conocer de la masiva reacción el monarca pidió se investigase al Alcalde. Y se descubrió que él había sojuzgado a su pueblo, y que era un constante y premeditado agresor con sus acciones.

Los dos pueblos que comparten la isla se encuentran en un proceso de superación de recelos del pasado. Con declaraciones como las que motivan este escrito, los diplomáticos y funcionarios haitianos obstruirán ese reencuentro. Ténganlo por seguro, pues no todo el tiempo los dominicanos estarán dispuestos a andar pianitos.