Pies secos / pies mojados

EDUARDO KLINGER PEVIDA.
EDUARDO KLINGER PEVIDA.

Uno de los problemas más críticos entre Cuba y Estados Unidos ha sido el migratorio tras el triunfo de la Revolución cuando buena parte de la cúpula de la brutal dictadura derrotada recibía acogida y protección en territorio estadounidense. Se desencadenó un conflicto que provocó en la alta burguesía la salida a EE.UU. convencida pensando Washington “resolvería” el problema y comenzó un intenso flujo migratorio que alcanzó entre 1959 y 1962 a 274 mil cubanos. Era el año de la “Crisis de los Misiles” que dejó la suspensión de los vuelos directos dejando aislados a núcleos familiares de uno y otro lado del Estrecho de la Florida. Personalmente fui víctima de esa realidad.
En 1965 Cuba acondicionó el puerto de Camarioca, cerca de Varadero, para que cubanos de Miami fueran a buscar familiares en Cuba originándose un flujo migratorio incontrolado de más de cien mil personas. Surgieron negociaciones en que EE.UU. convino reiniciar vuelos para el traslado de cubanos bajo condición de reunificación familiar, estableciéndose una lista de prioridades según los lazos familiares. Concluida la lista se volvieron a interrumpir los vuelos. El Congreso estadounidense aprobó la Ley de Ajuste Cubano en 1966 que concedía, y concede, derecho a residencia a cualquier cubano que se le diese entrada a territorio norteamericano y permaneciese año y un día. En 1980, producto de una crisis diplomática con la Embajada peruana más de diez mil personas se refugiaron en la misma, estimuladas por el Gobierno cubano, reclamando asilo. Se repitió la historia de 1965 pero a través del puerto de Mariel llegando cientos de embarcaciones a buscar familiares pero tenían que cargar con otras personas montadas por las autoridades donde había de todo. Tercera ola migratoria y quizás la más crítica hasta ese momento. Son los conocidos como “marielitos” no muy bien vistos en Miami por su heterogeneidad. Derivado de la crisis nuevas negociaciones condujeron a apertura de “Oficinas de Intereses” reciprocas en ambas capitales, inicio de vuelos chárter e, incluso, visitas de cubanos residentes en EE.UU. a Cuba. En 1994, recrudecida la crisis económica por la evaporación del mundo socialista surgió presión interna para emigrar a EE.UU. La decisión fue permitir que todo el que quisiera saliera en balsas, era también en protesta porque Washington no cumplía con las 20 mil visas anuales aprobadas para Cuba pero acogía la inmigración ilegal. Nuevas negociaciones y el compromiso de cumplir con la cuota.
En 1995 se estableció el principio de “pies secos”, los que tocasen territorio y “pies mojados” los interceptados en alta mar y devueltos a Cuba. Obama lo abolió el 12 de enero. Ha sido dramático para cubanos que habían emigrado a terceros países para llegar a EE.UU. Nuevamente familias separadas. Sectores radicales del “exilio” cubano reclamaban que se acabase con eso por lo que consideraban un “abuso” de los inmigrantes. Difícilmente sea reversible por lo que ahora hay que reclamar una ampliación de la cuota y cumplir con ella para garantizar una emigración ordenada y segura. Los cubanos deben dejar de ser tomados como rehenes de un conflicto obsoleto.