Piñera: No habrá impunidad ante hechos violentos Chile

El presidente chileno Sebastián Piñera aún lucha por calmar el estallido social en las calles que cumple 32 días y que cambió radicalmente el escenario al gobierno derechista y lo colocó en una situación impensable hasta hace poco: conducir un largo proceso constituyente que llevaría a una nueva carta magna.
Como ya es tradicional hace un mes, miles protestaron ayer en una céntrica plaza de la capital con banderas chilenas y carteles que exigen desde “justicia” y mejores pensiones, hasta la renuncia de Piñera, cuyo segundo mandato se cumple en marzo de 2022.
La protesta pacífica fue interrumpida a ratos por unos 300 enmascarados divididos en grupos que lanzaban piedras a los policías, que respondían con gases lacrimógenos y gruesos chorros de agua, en un país que vive la peor sequía de su historia. Tras varios días ausente Piñera reapareció con un mensaje en directo al país el domingo, en que no sólo justificó las turbulentas e incesantes protestas, sino que aseguró que no habrá impunidad ante los hechos violentos y la fuerte represión a los manifestantes.
Al menos 26 personas han muerto y miles resultaron heridos en las violentas protestas que se iniciaron por una suba de la tarifa del Metro.
Ayer las multitudinarias manifestaciones proseguían pese al mensaje presidencial y a un acuerdo inédito alcanzado la semana pasada por la totalidad de los partidos políticos, excepto los comunistas, dirigido a realizar en abril un plebiscito para preguntar a los chilenos si quieren cambiar la Constitución vigente, y mediante qué mecanismos, una de las demandas que fue creciendo durante las manifestaciones.
Piñera, quien estuvo ausente el viernes en la firma del acuerdo, dijo que “todos hemos cambiado, porque el pacto social se resquebrajó y mostró sus heridas”. Al mismo tiempo aseguró que “no habrá impunidad ni con los que hicieron actos de inusitada violencia, ni con aquellos que cometieron atropellos y abusos”.
El uso indiscriminado de escopetas antidisturbios ha dejado miles de heridos, entre ellos a unas 230 personas que perdieron la visión de un ojo tras ser impactados, mayormente por balines o perdigones. “En algunos casos no se respetaron los protocolos, hubo uso excesivo de la fuerza, se cometieron abusos o delitos y no se respetaron los derechos de todos“, aceptó el mandatario.