Piso y techo electoral

POR  ROBERTO VICTORIA B.
Cada vez que escucho a partidarios de un candidato que está enfrentando al líder y presidente de su partido y de la República, decir por televisión que “con cualquiera se gana” es como para agarrar el control remoto y pasarse al Cartoon Network.

La más reciente encuesta Gallup-Hoy, la de abril de este año, da en un empate técnico a Danilo Medina con el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano, y en una segunda vuelta no se tendría certeza de quién resultaría ganador, contrario a Leonel Fernández, que le ganaría ampliamente al candidato del PRD. Todos los sondeos serios de opinión marcan esa tendencia, pero algunos dentro del Partido de la Liberación Dominicana insisten en complicar lo que es de fácil deducción y con ello se arriesgan a que, por su tozudez, en el 2008 lleven de nuevo al poder a los que en el cuatrienio anterior nos sumieron en la mayor catástrofe social que recuerda nuestra historia republicana.

Dicen los que saben de política que en unas elecciones el partido y el candidato tienen que funcionar como la estructura de una casa. El partido aporta el piso electoral; una cantidad base de votación fiel, la cual ha logrado conquistar en contiendas pasadas. Por otro lado, el candidato tiene que poner el techo: es la cantidad de votos que él, por su carisma y ascendencia en núcleos importantes del universo electoral, aporta por encima del piso de su organización y ese significativo aporte es que lo hace ganar.

Eso de que la política se nutre de realidades puede ser un cliché más viejo que Matusalén pero su validez es incuestionable. En las elecciones del 2000 Danilo Medina sacó el 24% de los votos o sea que su techo estuvo por debajo del piso del partido que pudo ser estimado entre un 26 y un 28% par esa época. Claro, su floja actuación se debió a la participación de Joaquín Balaguer en esos comicios, quien obtuvo una votación casi igual a la de él. No obstante, la encuesta de la Gallup-Hoy le ubica de nuevo su techo (31.8%) por debajo del piso de su partido que hoy deberá estar entre 30 a un 33%.

Leonel Fernández, un ganador natural y que ha sido el único que ha llevado ese partido al poder, tiene un techo tan alto como el Palacio de los Deportes. En el 2004 obtuvo un 57% de los votos o sea unos 24 o 27 puntos porcentuales por encima del piso de su partido, y en las legislativas y municipales del 2006 -cuando puso en juego su prestigio personal al echarse encima el peso de los candidatos-, superó con creces la base fiel de su organización. Esa aportación masiva de votos es la diferencia entre ganar y perder, pues los pisos del PRD y el PLD tienen números similares.

Que nadie de los que están llamados a votar el 6 de mayo por los candidatos del PLD se dejen engatusar con el slogan de que “con cualquiera se gana”. Esa es una aberración que les podría costar el gobierno al PLD en el 2008. Maquiavelo, que en las cosas del poder se las sabía todas, decía que hay tres clases de cerebros: los que disciernen de por sí, los que entienden lo que otros disciernen y, por último, los cerebros que ni disciernen ni entienden lo que los otros disciernen. Ojalá que a la hora de votar el 6 de mayo estos últimos sean los menos abundantes.