Plantean reforma fiscal sin crear más impuestos

Los economistas Eduardo Tejera y Julio Ortega favorecen una política económica a implementarse en el próximo gobierno en la que se lleve a cabo una reforma fiscal con énfasis en la reducción del gasto público y en la que no se recargue a la población con más impuestos.

Tejera y Ortega fueron entrevistados en el Encuentro Económico de HOY junto al economista Frederick Emán-Zadé y el ingeniero Eduardo Rodríguez, quienes forman parte de un equipo de más de 30 profesionales asesores externos de la candidatura del doctor Leonel Fernández.

Al referirse a las medidas que, a su entender, debe tomar el próximo gobierno, que según ellos estaría encabezado por el doctor Fernández, recomendaron la reforma y un saneamiento del Banco Central.

Tras afirmar que el próximo gobierno contaría con un buen equipo económico, expresaron que también sería vital una reforma del sector eléctrico, tanto en lo financiero como institucional, así como renegociar la deuda externa.

Tejera citó cuatro causas principales de la crisis económica, entre ellas, el regateo político del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en el Congreso, que dijeron forzó al país a retrasar la reforma fiscal y cuando la hizo fue tarde.

Las tres restantes causas citadas fueron la falta de un equipo con una política económica definida, el excesivo y rápido endeudamiento externo y la forma cómo se manejó la crisis bancaria.

Ortega, por su lado, dijo que “la política económica del actual gobierno puede definirse como la ausencia de política económica”.

Sostuvo que al evaluar la política económica del presente gobierno, hay que partir de agosto del 2000, época en que entiende que la economía del país tenía un panorama matizado por una largo período de crecimiento, el cual había comenzado en 1993.

Este crecimiento, añadió, fue dilapidado por el actual gobierno y consideró que con el paquetazo económico, aprobado a finales del 2000 e implementado desde enero del 2001, comenzó su desacierto económico.

Dijo que esto profundizó una tendencia recesiva que había empezado a manifestarse en el último trimestre del 2000 y que trajo como consecuencia que en el primer semestre del 2001, el crecimiento económico fue cero.

A partir de ahí, la política se mantuvo corriendo detrás de la política fiscal, el Banco Central se dedicó a redimir los certificados y cuando afectó el tipo de cambio, comenzó otra vez la denominada represa financiera, dijo.

Sostuvo que esta situación comenzó a introducir un elemento de incertidumbre y de desconfianza en la política pública y consideró que la política del Banco Central agudizó la tendencia a la devaluación, del tipo de cambio.

Con relación a la situación bancaria, Ortega dijo que en el 2000, el gobierno comenzó a tomar gran parte de la liquidez de los bancos comerciales, desplazando con ello al sector privado de las disponibilidades de crédito.

Señaló que de esta manera se fueron creando las bases para la erosión de la liquidez de la banca comercial, y sobre todo, en aquellas instituciones más débiles.

Resaltó que de ahí surgió la crisis económica y que, en tanto, el Banco Central hizo todo lo que no debe hacerse para el manejo de una crisis.

Al respecto, resaltó que el Banco Central extendió la política de crédito sin colaterales suficientes.

Dijo que el gobierno excedió lo que las leyes monetarias, la de banco y la orgánica del Banco Central, le permitía a esta entidad en cuanto a crédito a la banca a través de redescuento, que era 1.5 veces el capital de la entidad beneficiada.

Puso como ejemplo que el Banco Intercontinental, Banínter, tenía al 31 de diciembre del 2002, RD$1,700 millones declarados de capital.

Expresó que se excedió el nivel de crédito al Banínter a través de redescuentos, alcanzando unos RD$16,000 millones, lo que era ilegal porque excedía el monto que correspondía.

Con relación a la crisis bancaria, dijo que no se evitó el contagio ni el daño moral, mientras la sociedad dominicana se empobreció a causa de un uso abusivo de la política de crédito del Banco Central.