Plástica
Los desnudos en Ramón Segura

Desde mi adolescencia, he venido  disfrutando de  los diversos matices  del desnudo en la plástica dominicana. Hoy me enorgullece encontrar  obras tan valiosas como de las Mayobanex Vargas, Leonardo Durán, Remberto Rondón, Pedro Ricart, Ramón Segura, entre otros, que  han creado  una nueva visión del desnudo en la República Dominicana.

Los principales representantes, entre nuestros  jóvenes dibujantes pintores, han sabido asumir lo más carnal y hondo de la sexualidad y el erotismo del ser humano. El llamado desnudo intensivo. Ramón Segura (San Juan de la Maguana, 1962), no ha sido la excepción.  En su exposición  titulada “Al trasluz” (2008), este pintor dibuja un universo de líneas y de formas, voluptuosas y sensuales. Sus mejores dibujos han creado una mitología del origen de la mujer antes del mundo,  como ser incestuoso y prohibido.

En muchos de estos dibujos, las poderosas trayectorias biológicas se mezclan con pequeños remolinos que sugieren el reposo y la quietud. Las notables series basadas en el cuerpo de la mujer, “Descanso”, “Luna adorada”, “Durmiendo despierto” “En el  umbral”, “Inspiración”, entre otras, son una equilibrada mezcla de diagramas y gestos. Es como si Ramón Segura hubiera invertido el proceso mediante el cual las fuerzas de la naturaleza se calmaran contra sí mismas.

Al lirismo de estos dibujos se asocia una voluptuosidad del todo unidimensional, que se convierten en un agente de  flujo de densidades estáticas, a menudo, tan sencillas, que provocan la evocación de diosas,  de Venus y de Ninfas.

Lo poético de Ramón Segura se expresa en el sistema de uniones  que forman varios niveles y capas, en un “continuum” gráfico, donde aparecen lugares sagrados, callejones milagrosos y calles vacías. Bodegones, naturalezas muertas, y un autorretrato alusivo a un aura descarnada y sombría del autor.

Podemos hablar, por tanto, de toda una serie de modificaciones caligráficas, en el corpus mismo de esta exposición, y, que suponen un cambio de perspectiva de nuestras ideas sobre el objeto artístico.  Los dibujos que nos propone Ramón Segura, se convierten, así,  en un punto de partida,  en un espacio de  signos, homogéneos y neutros, sobre el cuerpo idealizado de la mujer y la ciudad como paraíso perdido.

Cualquier cuerpo o parte del cuerpo puede intervenir simbólicamente de la misma forma, siempre que sea sometido a la misma disciplina erótica: se necesita y basta que sea el más cerrado, el más puro posible, sin fallas, sin orificio, sin “defecto”, toda la diferencia erógena habiendo sido conjurada por las líneas estructurales que designan a estos espacios y cuerpos. Barra visible en el vestido, la joya, el  maquillaje invisible en la desnudez total, pero siempre presente, puesto que envuelve el cuerpo como una piel.

Una Odalisca de Ingres, aunque desde un punto de vista sea una construcción pictórica excepcionalmente perfecta, aún encarna algunas ideas platónicas. Este sentimiento de que se puede encontrar la pureza más profunda en el  conocimiento de la estructura, que en el de la apariencia, explica también la práctica recomendada por Alberti de que, para componer un dibujo, todas las figuras se muestran primero desnudas.

Las ideas y los mitos, las pasiones y las figuras imaginarias, las formas que vemos y las que soñamos, son realidades que el dibujante ha de encontrar “dentro” del dibujo: algo que debe brotar del cuadro y no algo que el artista introduce en el cuadro, como dice Octavio Paz. De ahí su afán de pureza pictórica: las obras son una superficie de dos dimensiones: cerrada al mundo verbal y abierta hacia su propia realidad. El dibujo es un lenguaje original, tan rico como el de la música o la literatura. Todo se puede decir y hacer  en dibujo.

La experiencia plástica, para Ramón Segura, no está fundada en la imitación de las proporciones del cuerpo humano, sino, en una concepción del espacio radicalmente distinta. Una concepción que, para los mayas, era mítica; para nosotros, intelectual.  En uno y otro caso, se trata de una visión antropológica del espacio y del mundo.

En síntesis

Sexualidad y erotismo

Artistas dominicanos como Mayobonex Vargas, Leonardo Durán, Remberto Rondón, Pedro Ricart y Ramón Segura han sabido asumir lo más carnal y hondo de la sexualidad y el erotismo del ser humano. Los dibujos de Segura han creado una mitología del origen de la mujer antes del mundo.