PLÁSTICA
Colección Aduanas: Murales y Muralismo 

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El muralismo ha tenido momentos significativos en la historia del arte moderno dominicano. Como práctica artística ligada a los momentos representativos de constitución de la nación, sus héroes, instituciones y al Estado mismo, el arte mural del país se reconoce en los principales símbolos y signos de la memoria nacional y, como vertiente iconográfica significante, se convierte en lenguaje, representación y sentido de la historia moderna dominicana. 

La Dirección General de Aduanas se ha propuesto una colección que debe ser estudiada en contexto, acción y significación, por cuanto acoge de manera selectiva lo más importante y, sobre todo, aquello que como valor constituye lo que hemos llamado en otras ocasiones el objeto artístico e identitario de calidad y sentido. 

En el caso de los murales de la colección de la Dirección de Aduanas, observamos diferentes líneas de contenido y progreso formal que se definen y a la vez se pronuncian en sus ejes de composición, interpretación y reconocimiento. La variedad en la selección de un espacio memorial admite su inscripción como lenguaje y acento, a partir de las evocaciones, homenajes, atildamientos formales y visión de lo real. 

El hecho de que artistas como Jaime Colson, José Ramírez Conde, Amable Sterling Medrano, Ramón Oviedo, Norberto Santana, Juan Mediana y Cuquito Peña, entre otros, motiven a través del arte mural contenidos significativos y universos visibles propios de nuestras raíces, cardinales históricas, políticas y antropológicas, nos conduce a entender aquello que desde la cultura dominicana se produce como sentimiento, pensamiento y vertientes de nuestra identidad o  identidades nacionales.

Los murales de esta Colección de Aduanas realizados por Antonio Guadalupe, Claudio Espejo, Omar Puente, Carlos Hinojosa, Cándido Bidó, Jesús Desangles, Ed Vásquez y Leslie Jiménez, aseguran en el espacio visible y sensible de la colección, cardinales cuyas inspiraciones estéticas encontramos en el muralismo dominicano moderno y contemporáneo. Las líneas de definición de un cuadraje, así como los parámetros de creación y de abordaje técnico, no funcionan de manera separada en las diversas estéticas asumidas por estos muralistas dominicanos.

La iniciativa de coleccionar murales tomada y asumida por la Dirección General de Aduanas, no ha tenido tradición fuerte en el país. Las pocas instituciones que han aceptado la creación mural en sus dependencias y espacios no lo han hecho con una conciencia estético-artística sostenida. Más bien, el mural se ha realizado muchas veces por motivos históricos, políticos, educativos, ornamentales, religiosos, biográficos y otros.

La fecunda idea de asumir el mural como objetos de colección cobra su realidad en esta colección amparada en criterios, propuestas y visiones que ensanchan la perspectiva de un arte nacional, que fue curada por José Jiménez.

¿Qué se puede leer, qué podemos entender de y en estos murales? Se trata, en el caso de estas obras, de reconocer signos, emblemas, espaciamientos, junturas artísticas, cuerpos en diálogo, imágenes de nuestra identidad, paisajes y  máscaras envolventes, materias y formas sensibles, que desde el imaginario dominicano absorben también raíces y líneas de creación o representación.

En efecto, a partir de una concentración significativa de aspectos formales podemos percibir el encuadre primitivo-expresionista de Antonio Guadalupe, el elemento subjetivo del cuerpo y la sustancia evanescente de Claudio Espejo, la iconografía técnica y combinatoria de Omar Puente; el diálogo icónico, musical y dialógico de Carlos Hinojosa, la simbolístico-identitaria y naif de Cándido Bidó; la máscara signo, y la ebullición simbólico-formal con base en el espectro caribeño de Jesús Desangles, el acento colorístico y la evocación subjetiva de la figura en Ed Vásquez y el espacio segmental de una figuralidad abstracta en Leslie Jiménez.

Lo que como visión presentan estos murales de la Colección de Aduanas, es un punto de afirmación concluyente en una estética contemporánea, cuyos argumentos de sentido y creación evocan también principios, fórmulas y modos de instituir lenguajes que ya tienen un amplio trayecto en el arte caribeño y latinoamericano actual.

Aunque, ciertamente, no podemos hablar de un estilo desde el punto de vista morfológico y compositivo, sí podemos advertir que el artista es coherente con la forma adoptada y con el registro expresivo asumido. Ritmo, cuerpo y lenguaje se perciben como producto-síntesis de una visión del arte cuyos alcances encontramos en sus propósitos de creación y comunicación.

El hecho de que al asumir la técnica (acrílica de exterior) y particularizar los formatos diversos en base a un tratamiento temático y expresivo, conlleva experimentar algunos aportes de la vanguardia y la postvanguardia (estereotipo, ficción, espacio interior, eclecticismo, narración, simulacro, representación, neo-geo) conduce y a la vez implica construir un mundo o diversos mundos asumidos como puntos de subjetividad.

El movimiento que en su fuerza ascendente y variable se hace estimable en el orden propio de la colección, adquiere significado en su conformación temática, expresiva y por lo mismo axiológica.

Antonio Guadalupe, Claudio Espejo, Omar Puente, Carlos Hinojosa, Cándido Bidó, Jesús Desangles, Ed Vásquez y Leslie Jiménez, se diferencian en esta colección por sus modos de elegir mundos, materias y visibilidades, así como por constituir espacios que invitan a un disfrute y a un modo de pensar o recibir lo artístico en su intención y extensión.

Estos murales pueden formar parte, tal y como ya hemos puesto de relieve en este ensayo, de un museo propio de la Dirección General de Aduanas. Nada lo impide ya. Las obras de pintores, escultores, dibujantes, muralistas y otros, pueden conformar una estructura museológica y museográfica tendente a conservar, ordenar por géneros, y registrar o catalogar las piezas y objetos artísticos de la colección, en una línea instruccional más amplia y convergente.

En el momento en que estas obras se reconocen desde la perspectiva de los diversos lenguajes contemporáneos, observamos aquellos signos, valores y contextos que se hacen visibles en los diversos contextos del muralismo dominicano, y por lo mismo en los murales de la colección de la Dirección General de Aduanas.

En la línea significativa de creación mural alcanzada por Antonio Guadalupe, Claudio Espejo, Omar Puente, Carlos Hinojosa, Cándido Bidó, Jesús Desangles, Ed Vásquez y Leslie Jiménez, entendemos que el recorrido iconográfico y estético-visual diferenciado, se puede percibir bajo líneas de recepción que garanticen la calidad de sus obras, y, por lo mismo, aquello que hace posible las cardinales significativas de los murales de esta colección.